Definitivamente, no quieren aprender. Otra vez lo precios del crudo.
El futuro no está en nuestras manos. No ejercemos poder sobre él.
Sólo nos queda actuar, aquí y ahora.
Madre Teresa De Calcuta
La dramática dependencia que la permanencia del régimen de gobierno en Venezuela tiene con los precios del petróleo, se evidencia cada vez que se produce una caída del valor de la cesta de crudos en el mercado internacional. De inmediato se encienden las alarmas en la madriguera y aparecen las declaraciones del Ministro-Presidente, Rafael Ramírez alertando sobre las confabulaciones del imperialismo, las violaciones de la cuota dentro del seno de la OPEP y cuanto argumento pueda servir para tratar de justificar que la caída de los precios corresponde a elementos que se conjuran, en contra de la “revolución” chavista.
Muy recientemente, Rafael Ramírez ha estado declarando de manera insistente, primero, justo antes de la 161 Conferencia de la OPEP que se celebró el 14 junio, donde pidió un cierre de producción para contrarrestar la caída de los precios del crudo y luego de la reunión, dónde se acordó mantener la cuota establecida, ha venido insistiendo sobre la restauración del sistema de bandas de precios para activar los mecanismos de cierres o aperturas de producción.
También Irán, pide ahora que sea convocada una sesión extraordinaria de la OPEP debido a la caída de los precios en los mercados internacionales. El Ministro de Petróleo de Irán, Rostam Qasemi, pidió al secretario general Abdala Salem El Badri, que convoque una reunión extraordinaria para tratar de los precios y de las cuotas de producción. Llama la atención que la petición de Irán se produzca, justo a la entrada en vigencia del embargo total de la Unión Europea al sector petrolero de Irán, dentro de las sanciones internacionales acordadas, de manera conjunta, con los Estados Unidos, para intentar frenar el programa nuclear iraní.
Ambos ministros, el de Irán y el de Venezuela, tratan de transmitir una sensación de urgencia al considerar que si los precios bajan de los 100 dólares, esto “significa que sufren una crisis”.
De manera conveniente, para sus argumentos, ninguno de los dos, quieren recordar que durante los primeros cuatro meses del año los precios internacionales de la cesta OPEP promedian los 109 dólares el barril y en algunos momentos superó los 120 dólares.
La OPEP produce alrededor de un 30% del crudo producido en el mundo, su cesta está compuesta actualmente de 12 crudos, el Saharan Blend (Argelia), Girassol (Angola), Oriente (Ecuador), Iran Heavy (Iran), Basra Light (Iraq), Kuwait Export (Kuwait), Es Sider (Libia), Bonny Light (Nigeria), Qatar Marine (Qatar), Arab Light (Arabia Saudita), Murban (Emiratos Arabes Unidos) y el Merey (Venezuela), el precio de la cesta en el inicio del mes de julio está en 94.20 $/barril. Es evidente que existe una caída en el precio, pero para que el promedio anual de la cesta OPEP baje de los 100 $/barril, el precio promedio del segundo semestre debería estar alrededor de los 90 $/barril. Es por esto, que desde el seno de la OPEP, la directriz ha sido ajustar los volúmenes excedentes en las cuotas y monitorear el mercado, haciendo énfasis en los factores estructurales que generan esta caída en los precios, los cuales no solamente corresponden a volúmenes adicionales de producción.
Es obvio que para Irán, cualquier caída en los precios tendrá un alto impacto, ya de hecho, se han visto obligados a cerrar alrededor de 1 millón de barriles de producción, adicional a la perdida de su capacidad que venia declinando, como consecuencia de la desinversión y la ausencia de nuevos desarrollos. La entrada en vigor del embargo de la Unión Europea, sumado a las sanciones y medidas tomadas por los Estados Unidos, comienzan a surtir efectos, ya no solo por Europa, sino también por Asia, dónde países como Japón, Corea del Sur y China han reducido sus compras de crudo iraní.
En el caso de Venezuela, la situación puede tornarse compleja, aun este mismo año, desde el punto de vista de los bajísimos niveles que muestra el flujo de caja operativo. El volumen de producción de Venezuela ha venido mermando, hoy se ubica en 2 millones 450 mil barriles diarios que, dicho sea de paso, esta muy lejos de los 3 millones 200 mil barriles fijados por la OPEP y, mas lejos aun, de los mas de 4 millones de barriles que muy bien podríamos estar produciendo de acuerdo con los incrementos oficiales de los volúmenes de reservas que se han declarado. Pues bien, cuando desglosamos este volumen diario de producción estimada (ver OPEP) de 2 millones 450 mil barriles que se producen en Venezuela, encontramos lo siguiente:
Destinados al mercado local: 600.000 bls.
Compromiso de pago a Fondo chino: 280.000 bls.
Asignación a Petrocaribe, Petroamérica y países del ALBA: 100.000 bls.
Convenio “especialísimo” con Cuba: 125.000 bls.
Arreglo con Bielorrusia: 20.000 bls.
Estos volúmenes suman 1 millón 125 mil barriles diarios, cuyo retorno en dinero es muy difícil de estimar, ya que, algunos ya fueron pagados (caso chino); otros se pagan de manera parcial en cómodas y muchas veces “olvidadizas” cuotas; algunos en especies y productos (petrocaribe, petroamérica, alba, etc.); los cubanos pagan con servicios (¿servidumbre?) especializados (caso cubano, médicos, entrenadores, asesores de inteligencia, militar y policial, funcionarios públicos, etc) y otros, con promesas de amistad y casas de “cartón piedra” (caso del “pana” bielorruso).
Por supuesto, el volumen destinado al mercado local significa una perdida, ya que se produce gasolina y diesel a perdida, además de ser volúmenes insuficientes para satisfacer este mercado local, exportando tan solo, algunos volúmenes de asfalto, fuel oil o productos limpios fuera de especificación de mercados.
Es decir que restan para exportar 1 millón 325 mil barriles diarios, de los cuales 940 mil se destinan al mercado de los Estados Unidos y quedan otros 385 mil barriles para colocaciones ocasionales, Sin embargo, no podemos olvidar que existe un volumen de producción que corresponde a los socios de PDVSA, empresas mixtas de la Faja y ex convenios operativos, que se ubica en unos 650 mil barriles diarios que PDVSA mercadea, pero cuyos ingresos le corresponden a estas empresas que trabajan en Venezuela.
Para redondear la verdadera realidad del flujo de caja de PDVSA, tendremos que considerar junto con los ingresos correspondientes al desglose que mencionamos, los desembolsos recurrentes: los altos y crecientes costos de producción; las importaciones de productos para el mercado local; las compras de crudo y producto que se hacen en el mercado spot para cumplir compromisos y convenios; los pagos de intereses sobre deudas y bonos, los pagos de amortización de capital; las inversiones mínimas de mantenimiento; los pagos de impuestos y regalías; las cargas de las convenciones colectivas y la nueva LOT; los aportes a los “programas” sociales; etc., etc., etc.
Es obvio que, ni tan siquiera una cesta de crudos a 100 $/ barril, le alcanzaría para mantener esta situación, lo cual además se hará mas difícil de lograr, porque cada vez se producen más crudos pesados dentro de esa cesta.
Por los próximos meses, podemos esperar dos escenarios posibles, partiendo del momento actual que presenta un mercado con altos inventarios de crudos y productos acumulados, llegando a cifras históricas, como consecuencia de la producción adicional durante los primeros seis meses de 2012 que países como Arabia Saudita, Emiratos Arabes, Irak y Kwait pusieron en el mercado para suplir la demanda ante una anunciada confrontación bélica en el Medio Oriente. Esto coincidió con una caída en la demanda por la acentuación de crisis en Europa y la lenta recuperación de la economía norteamericana.
Como resultado, los precios se ajustaron a la baja y su recuperación o declive, dependerá de lo que ocurra con la economía mundial. Una mejoría rápida, producirá un drenaje de inventarios y por ende, un aumento en los precios, caso contrario, los precios se mantendrán en los niveles actuales o ligeramente por debajo. Otro escenario a considerar es que, finalmente, se produzca, la no deseada, confrontación bélica que dispararía los precios a corto plazo, pero que podría contraer aun mas la economía mundial, causando una profunda recesión a mediano plazo.
Para concluir, solo podemos reiterar nuestra opinión sobre la critica situación de Venezuela, donde la errada y desastrosa política de maximizar el rentismo petrolero, para hacer absolutamente dependiente la economía venezolana del petróleo, se ha sumado a la improvisación, la negligencia, la desidia, la corrupción y la ideologización del negocio, para producir una crisis económica mucho más grave, en realidad, de lo que aparenta ser.
Entre tanto, Chávez, Ramírez y su banda, continúan en la Presidencia, el Ministerio y PDVSA, tratando ahora de imponer la modalidad de la banda, en la OPEP. Veremos.
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