Cristina Kirchner volvió tras la licencia y cargó contra Cameron por Malvinas
En la Casa Rosada, sede del Ejecutivo, Cristina Kirchner retomó la actividad oficial luego de una licencia médica que se extendió desde el 4 de enero, cuando le extirparon la glándula tiroidea.
La mandataria se mostró de buen ánimo, se permitió bromear con la herida producida por la intervención quirúrgica y dio un discurso en el que repasó todos los temas de la actualidad política nacional y exterior. El enfrentamiento que su Gobierno mantuvo en las últimas semanas con las petroleras por el precio del combustible para el transporte, los reclamos ambientalistas por la explotación minera, la baja de la desocupación y la escalada diplomática con el Reino Unido por Malvinas, junto con la polémica sobre la información que difundió la Presidencia argentina sobre su salud; nada faltó en la extensa alocución que dio la mandataria, en lo que fue su primera primera aparición pública desde el 28 de diciembre.
Sobre la escalada diplomática con el Reino Unido, la mandataria advirtió: “No esperen de nuestra parte gritos destemplados ni gestos de xenofobia, eso lo dejamos a otros. Nosotros tenemos un concepto de soberanía que enlaza la nación con el pueblo y la historia”.
La mandataria sostuvo que la Argentina “seguirá con rigurosidad jurídica, diplomática y recabando apoyos” en el marco del reclamo por la sobernía de las Islas Malvinas y destacó que “los apoyos internacionales conseguidos son parte de un trabajo lejano”. “El 2 de abril (aniversario del inicio de la guerra) próximo seguiremos con la política de siempre, recordando a nuestros muertos” y “pidiendo que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas de sentarse a dialogar“, afirmó.
Kirchner explicó, además, que “el Comité de Descolonizacion de la ONU tiene 16 causas de colonialización y, entre ellas, la más emblemática es la de Malvinas”. “La respuesta furibunda de Inglaterra obedeció a una cuestión política interna, mientras que en Argentina sucedió lo mismo con la dictadura, cuando quiso tapar la tragedia de 30 mil desaparecidos (con la guerra de Malvinas, en 1982)”, argumentó.
“Quieren convertirnos en chicos malos o en chicos violentos”, dijo, a lo que contraatacó: “Nosotros no formamos parte de fuerzas invasoras a ningún país“, y agregó que la Argentina “sólo participa de misiones de paz como parte de la decisión de una sociedad democrática”.
También sostuvo que Argentina no pide “que los habitantes de Malvinas dejen de ser ingleses, como no se lo pide a lo españoles o los italianos que quieren trabajar en el país”, al tiempo que señaló que “hay más ingleses viviendo en Capital federal y Gran Buenos Aries, viven más ingleses que en las Islas Malvinas”.
Al tiempo que aludía al reclamo de soberanía Argentina sobre las Malvinas, la mandataria se refirió a las protestas que en su país existen sobre la minería, por lo que afirmó: “(el reclamo de soberanía) también abarca la defensa de nuestros recursos naturales, porque están depredando nuestro petróleo y nuestra pesca“. “No escuché a ninguna ONG ambientalista hacer una crítica al Reino Unido sobre lo que están haciendo en Malvinas. La verdad es que me gustaría que, con la misma fuerza y sentimiento que defienden tantas causas nobles, defendieran también esto”, señaló. “Me encanta que defiendan a la ballenas porque son divinas, pero también que defiendan a los calamares y a las otras especies que están depredando”, concluyó.
Por otro lado, la mandataria anunció que se hará de “conocimiento público” el total del informe Rattembach, que fue realizado por las Fuerzas Armadas tras la Guerra de las Malvinas para determinar las responsabilidades de la junta militar encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri.
Bromas sobre su cicatriz
La presidente no ocultó la marca que dejó en su cuello la intervención e incluso realizó bromas al respecto. “Iba a usar un pañuelo pero no sea cosa que después digan que no me operé”, dijo en las que fueron sus primeras palabras luego de la licencia.
“La estética me puede, pero dije, la política antes de la estética”, agregó. “Me queda bárbaro”, aseguró con un evidente buen ánimo.
Kirchner, durante el acto de firma de contratos para la realización de obras en varias provincias, se corrió en numerosas oportunidades su cabello para mostrar la herida a los funcionarios y dirigentes que la saludaban y celebraban su regreso.
La presidente argentina fue operada por un diagnóstico de carcinoma papilar, aunque pruebas de laboratorio posteriores a la intervención quirúrgica modificaron el diagnóstico.
En los últimos días, descansó junto a sus hijos Máximo y Florencia en la residencia presidencial de Chapadmalal, ubicada en la costera localidad de Mar del Plata, unos 400 kilómetros al sur de la capital, Buenos Aires. El martes, la presidente recibió por última vez, en la Residencia de Olivos, al cirujano que la operó, el doctor Pedro Saco, quien le realizó los últimos controles y le dio el alta médica definitiva.
Gran expectativa
La mandataria descendió del helicóptero que la trasladó desde la residencia presidencial de Olivos, en las afueras de la capital argentina, vestida de negro, echando por tierra las especulaciones sobre la posibilidad de que abandonara el estricto luto que inició en octubre de 2010 tras la muerte de su esposo y antecesor en la Presidencia, Néstor Kirchner. En el camino que recorrió hasta la Casa Rosada, militantes oficialistas se acercaron a saludarla.
La jefa de Estado saludó desde la explanada principal a sus partidarios, que esperaban en las afueras de la sede de gobierno. Dentro de la Casa Rosada, en el Salón de la Mujeres, la esperaba una gran cantidad de funcionarios de su gobierno -su gabinete en pleno-, además de políticos y personalidades de la cultura. Los militantes se agolpaban frente a pantallas de TV ubicadas en la Galería de los Patriotas, en la planta baja del edificio, para escuchar el primer mensaje que la presidente de Argentina. Tras la alocución, salió y los saludó.
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