Renny Ottolina presenta: El Furúnculo

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Pensaba escribir sobre otro tema, y hasta empecé, pero lo dejé así, no sé, se me cortó la inspiración, todo el mundo está pendiente Hugo y su maltrecha salud. Si me preguntan, tiene una enfermedad autoinmune, de esas que afectan las articulaciones y algo más. Eso o tiene una salud bien débil, porque en los últimos años ha sufrido de la espalda, no sé si recuerdan que se habló de una hernia discal, ha aparecido en distintas oportunidades con los nudillos inflamados, cosa que le atribuyen a su afición de golpear paredes, manchas en la cara que dijeron que eran producto de tratamientos con quimio para tratar un cáncer en los senos paranasales, gripes repetidas que lo han alejado frecuentemente de actos oficiales, una rodilla lesionada, que si me preguntan son las dos, porque camina últimamente como un elefante y ahora un muy oportuno absceso pélvico, que le dio en Cuba, afortunadamente bajo el ojo clínico de Fidel.

Bueno, como decía, o es muy enfermizo, o estamos viendo síntomas de un cuadro clínico, que a mi parecer, es una enfermedad autoinmune. Y ¿qué es una enfermedad autoinmune? Bien, básicamente es el sistema inmunológico activándose para atacarse a sí mismo en lugar de protegerse, es el cuerpo luchando por destruirse a sí mismo. Muy poética la cosa.

Al final pareciera que Hugo sí es una suerte de reencarnación de Venezuela, que es un país que desde tiempos inmemoriales parece aquejado de una enfermedad autoinmune desde que Bolívar entregó a Francisco de Miranda, que se convierte en figura relevante en el panorama político y termina siendo entregado por el mismo Bolívar que antes fue buscarlo a Londres para convencerlo de meterse en el guateque libertador. De ahí en más, Venezuela parece signada por la traición, el ataque a sus grandes hombres, aunque eso vaya en el propio perjuicio del traidor. También parece un sino que esos traidores terminan usualmente con finales bastante desagradables, quizá por justicia poética o como simple y natural consecuencia de sus acciones.

Cada vez que en Venezuela un hombre o acción destaca por buena, como posible para enderezar su camino siempre torcido, el sistema inmunitario nacional se activa y lo destruye, esto lo he visto yo hasta la saciedad en el mundo político nacional, y a veces fuera de él. Es más, he de decir que aunque se me interprete como falta de humildad, alguna vez sido víctima de él, seguramente ustedes también, y eso me lleva a la dolorosa conclusión que en este país, para no ser arrollado por el sistema inmunitario, lo mejor que se puede hacer es ser destructivo y servir básicamente para nada. Seguro que vuestras mercedes han llegado también al menos una vez a conclusión similar.

Voy a relatar un caso de esos, donde la enfermedad autoinmune actuó con la eficiencia que la caracteriza, y sobre la que nuestra memoria histérica, nunca histórica, ha echado tierrita. Esta historia tuvo también un final poético.

Renny Ottolina ¿lo recuerdan? Yo no, realmente era muy pequeña cuando murió, pero aún así recuerdo el impacto que aquella muerte tendría en la sociedad venezolana, una sociedad que lo aclamó, lo admiró, lo mitificó, y que echó su historia, su verdadera historia al olvido.

Renny tuvo un origen humilde, como tantos venezolanos, y muchas ganas de superación, también como tantos venezolanos, aunque menos. Renny fue el típico hombre que se hizo a sí mismo, y se hizo, sin duda alguna, con gran originalidad. Sin terminar aún el bachillerato, estudió inglés, y con ese aprendizaje se empleó como traductor de noticias, se fue introduciendo poco a poco en el mundo del espectáculo, era carismático, inteligente, altamente responsable, un gerente exitoso, y el primer producto que gerenció y publicitó, fue su propia imagen. Tardó poco en darse cuenta que los medios, si servían para vender productos, servirían también para vender conductas y con ellas influir en la construcción de un país mejor, el país que él soñaba, con un mensaje principal, responsabilidad individual, todos somos responsables de nuestras acciones. Tener un mejor país dependía de ser un buen ciudadano, y esto a la vez era responsabilidad de cada quien, y no de los demás.

Por otro lado, tenía un mensaje profundo, pero transmitido en palabras muy sencillas, ideas de primer mundo, pero habladas en el idioma del tercero, cosas como “un país sin disciplina, no llega ni a la esquina”, demostraba que se podía educar y divertir al mismo tiempo, que si se quería un público de primera calidad, había que tratar al público con el respeto que merece la calidad, que si quieres que alguien deje de comportase con vulgaridad y ordinariez, has de empezar por tratarlo con altura. Si tratas a alguien como a un animal, terminará por comportarse como un animal, y al contrario funciona igual, si lo tratas con dignidad, harás de él un ser digno. Aplica a las personas, aplica al pueblo.

Todo eso llevó a Renny Ottolina a ser el indiscutible Nº 1 de la televisión venezolana, y su mayor pecado no fue serlo, sino saberlo y usarlo. Renny tenía su propio espacio, suyo, de su propiedad, él compraba el espacio a las televisoras, y él se ocupaba de sus ventas, no era RCTV, ni VTV quien pagaba a estrellas de talla internacional, era Renny directamente, y lo hacía con el producto de sus ventas de espacio publicitario. En algún momento, por los años 60 me parece, fue contratado por la televisión estadounidense con un asombroso sueldo de 4 millones de dólares, una cifra que aún hoy es para apretar los dientes.

Andando los años, como era lógico, Renny llegó a facturar mucho más que las propias televisoras, por si fuera poco, le dio por decir lo que pensaba de la mediocridad de los medios de comunicación. y entonces se armó la conjura, la conjura de los necios, esos que en vez de dar lo mejor de sí mismos para superar la excelencia, decidieron eliminarla de su camino para poder seguir mamando de su incompetencia.

Marcel Granier (RCTV) tiene la idea y la comparte con los reyes del mambo televisivo de aquel entonces, Gustavo Cisnero (Venevisión) y Alberto Vollmer (VTV, en ese entonces de propiedad privada), el fundamento era claro, Renny era un problema, era incómodo, era demasiado exitoso, y debía ser eliminado. Pero no lo podían hacer directamente dada la popularidad de Renny, había que obligarlo a irse “voluntariamente”, entonces decidieron que ningún canal podía tener productores independientes, quien quisiera aparecer en televisión, lo haría bajo la figura de empleado y nada más. Eso implicaba, por supuesto, lo que es lógico, el ejercicio práctico del “yo pago, yo mando”, donde Renny debía someterse a los deseos de los dueños de las plantas, algo que se sabía sería inaceptable para aquel hombre, como de hecho lo fue.

Así en 1973, Renny Otollina salió del aire, le revocaron la concesión, y en su último programa presentó a María Lourdes Devonish, quien para la ocasión entonaría una canción de Alberto Cortéz: “Cuando un amigo se va”. La canción causaría un gran impacto emocional en la sociedad venezolana, pero no lo suficiente para superar sus gravísimos problemas de memoria.

Quizá por justicia poética, quizá en guiño a un tardío acto de contrición, quizá como mensaje divino ¡a saber! Lo cierto es que esa misma canción, esta vez en la voz de Kiara, marcaría la despedida de RCTV cuando Hugo, nuestro enfermito (en más de un sentido) nacional, revocó la concesión de ese canal, 34 años después.

La hija de Renny, Rhona, hizo una carta al respecto, y mucho le criticaron, so excusa de ver en ella una suerte de regocijo de venganza, y aduciendo que su fallecido padre jamás se hubiera pronunciado así ¿seguro? Yo que apostaría que sí, que Renny no dejaría de pasar tan exacta oportunidad para recordar aquello que pregonó toda su vida: que todos somos responsables de nuestras acciones, y no tendremos otra cosa distinta a aquello que sembremos. Claro, que como dije, yo a Renny no lo conocí y bien podía ser más propio de su personalidad el exonerar las culpas, y fomentar la conducta de “pelillos a la mar que aquí no ha pasado nada”.

Y pues sí, parece que es un absceso, un furúnculo pues, una masa de pus dentro del organismo, un organismo que falla y que por alguna razón ha decidido atacarse a sí mismo. El enfermo camina como un elefante, sin doblar las rodillas, detrás va una silla de ruedas, previendo lo evidente, en cualquier momento las piernas sin rodillas funcionales, las piernas de elefante, cederán, el enfermo caerá de nuevo presa de la infección que su propio organismo se ha producido, caerá víctima de la septicemia, y finalmente, y ya a esas alturas nada podrá evitarlo, vendrá la muerte y la consecuente putrefacción. El cuerpo habrá logrado lo que buscaba, habrá triunfado consiguiendo su propia aniquilación.

Como he dicho otras veces, no importa lo que fuimos, ni tan siquiera lo que somos, sino lo que seremos, pero es vital para vencer esta enfermedad reconocer lo que fuimos, nuestras responsabilidades, reconocer que si tengo en mis manos cardos, es porque cardos he sembrado, no tengo nada, absolutamente nada que no merezca, reconocer que los cardos no vinieron de cielo, ni los sembró el vecino, y si quiero comer fresas, a mí y solo a mí, me corresponde sembrarlas.

Como diría Renny, el Nº 1 que tanto molestó: “sienta que la única cerca válida para Vd., es la de su propia inteligencia”.

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La “indignación” venezolana

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María Antonieta de Austria fue criada para ser reina, jamás tuvo otra ocupación. A los efectos se le enseñó, canto, baile, etiqueta y muchas otras cosas propias del jolgorio real de aquellos tiempos. Muy parecido a los señores políticos de hoy, que son de profesión ¡políticos! Para María Antonieta el mundo era el palacio, desde allí todo se hacía, todo se conocía, todo se arreglaba, hoy los nuevos políticos lo arreglan todo desde restaurantes y centros de convención, decidiendo con pactos el destino del “pueblo”, como en aquellas de decidían los destinos con matrimonios.

Existe un mito con respecto a María Antonieta, se dice que viendo al pueblo revuelto en las calles, protestando ante la escasez de trigo, preguntó: “¿por qué se queja esa gente?”, a lo que le respondieron que protestaban porque no tenía pan para comer, y ella, creyéndose portadora de una lógica irrebatible contestó: “pues si no tienen pan ¡que coman pasteles!”. En realidad María Antonieta jamás pronunció esa frase, pero se regó entre el populacho como cierta porque realmente correspondía al perfil de la reina. Una mujer dispendiosa, que dilapidaba la hacienda pública sin el más mínimo reparo de las necesidades que pasaba el pueblo, ese pueblo que con sus impuestos le sufragaban los excesos. Como lo políticos de hoy.

Este escrito va dirigido a nuestros políticos, nuestros “María Antonieta”, que vienen a ser, al menos al día de hoy, absolutamente todos los políticos de nuestros país, todos, ¡todos! Que parecen creer que el pueblo pasa hambre solo por el antojo de no sustituir el pan por pasteles. De hecho, pienso enviarlo a algunos de ellos, unos que personalmente conozco y otros que no, y de quienes tengo sus direcciones de correo, aunque reconozco que no tengo mucha esperanza de que lo lean, mucho menos de que reflexionen al respecto. Pero también quiero la opinión de ustedes, bien sea para apoyar lo por mí expresado aquí, o para decirme que estoy muy perdida en mis apreciaciones.

A lo largo de mis incursiones en la política he recibido comentarios de reconocimiento por mi capacidad de “predicción”, les asombra que yo sea capaz de prever algunos eventos, y en cada ocasión soy yo la asombrada, que no entiendo como es que ellos no son capaces de ver lo que es más que evidente. El último asombro le correspondió al surgimiento de los indignados españoles. Pues bueno, aquí les va otra predicción, la de los “arrechos” venezolanos, porque siendo como somos menos finos que los españoles, aquí no nos indignamos, nos arrechamos.

El pueblo venezolano navega ahora entre el asco y el miedo, y cuando digo pueblo, hablo de todo el pueblo, el rojito y el azulito. Los rojitos ven en su dirigencia la incompetencia más atroz, ve el engaño y la burla, pero los otros ¡les dan miedo! ¿no fueron acaso testigos de la persecución atroz de los días 12 y 13 de Abril? Temen que les quiten lo que consideran logros sociales, incompletos, carentes, pero logros al fin, no se puede negar que más de uno puede medio comer gracias a Mercal, comida de mala calidad, pero comida al fin. Tampoco se puede negar que aunque sea un dolor de barriga han pasado en un barrio adentro. Los suyos le dan asco, pero los contrarios, le dan miedo.

Los azulitos tienen miedo del comunismo, se aterran ante la posibilidad, cada día más cierta, de perder aquello por lo que han trabajado toda su vida, se ven ahogados incluso para hacer lo único que saben hacer, trabajar para vivir. Montar un negocio o ejercer un oficio cualquiera es un vía crucis, un enjambre de funcionarios de distintos organismos parecen tener por única labor el entorpecer el desarrollo económico ciudadano, bien sea por la vía de impuestos, licencias, multas y tributos varios, o por la vía expedita de la extorsión y corrupción. Pero los otros, los suyos, dan asco, nadie sabe exactamente que hacen aparte de salir en televisión maquillados y bonitos (algunos).

Lo cierto es que nosotros, los que no nacimos ni fuimos formados para la política, navegamos entre dos aguas, las del asco y las del miedo. De escribir Don Rómulo Gallegos su Doña Bárbara hoy en día, Marisela tendría que escoger entre quedarse con su cruel madre o empatarse con Balbino Paiba o un similar.

Luego, la oposición se asombra de no conseguir más simpatías cuando este gobierno es tan malo. No entienden como la gente no los prefiere a ellos ¿Por qué será? Pues mucho me temo que es porque la gente sabe que ustedes no son muy distintos a los otros, y que montados en el poder, la situación no cambiaría demasiado. Se intuye casi con certeza que el desprecio que tiene el gobierno actual por las preocupaciones de la gente, lo tienen también ustedes.

Viven ocupadísimos, nadie sabe en que, porque lo cierto es que salvo las salidas en TV, que parece que son vitales, nunca se les ve hacer un carajo, por regla general no se les ve en las calles, hablando con la gente, preguntando, tomando el pulso del país. Eso sí, cuando hay elecciones salen en miríadas, pero no a dar, si no a pedir votos. Los votos de la gente a la que nunca atienden porque no tienen tiempo.

Vamos a ver señores de la oposición ¿como carajos quieren que les crea que desean el apoyo popular? Porque yo sé, por experiencia propia y ajena, que ustedes no solo no buscan a la gente, sino que a la gente que los busca a ustedes, le dan una soberana patada por el rabo a cada rato. Sean sinceros ¿cuantos apoyos o sugerencias han despachado con un “Gracias por sus comentarios. Estamos en contacto.” Contacto que demás está decir que nunca llega.

Justo ayer leí sobre un wikileaks donde Alfredo Keller le revelaba al diplomático useño como en diciembre 2009 estuvo buscando un solo político de oposición que le prestara un par de horas para discutir sus últimas encuestas. Sobra decir que no lo encontró, estaban muy ocupados ¿en qué? Celebrando las navidades ¡no te jode! Que a ver si los pobres van a tener que interrumpir un “justo y merecido” descanso para ocuparse de su oficio y menos si no hay elecciones de por medio. Si eso es así con Keller, no les cuento como es el maní con los pendejos.

Y mientras ustedes, los políticos, están muy ocupados, demasiado como para contestar un correo más allá de “no nos llame, nosotros lo llamaremos”, mucho como para atender una llamada de teléfono, excesivamente como para dedicar 5 minutos a una persona o un grupo de personas, intuimos que no están tan ocupados como para sentarse a dialogar con los que nos dan miedo. Que a más de uno lo han visto en restaurantes (versión moderna de los palacios de antaño) departiendo muy amigablemente con un contrario.

Pero mientras todo esto pasa, mientras comparten y disfrutan entre whiskitos y ricas comidas, mientras están ocupadísimos en arreglar el país frente a un buen plato de comida y mejor bebida, hay un pueblo que peregrina buscando café, aceite, azúcar, leche y muchas otras cosas, que recorre toda la ciudad con una bombona de gas a cuesta, que saca cuentas y más cuentas, recortando de donde no hay, para pagar un seguro médico, y cuando las cuentas no dan, rogando no enfermarse, o recibir un tiro inoportuno, porque es en este país significa eso la muerte o la quiebra, a veces las dos cosas. Al mismo tiempo que ustedes, los políticos, atienden sus cosas (que no sabemos cuales son), a los ciudadanos, esos que con sus votos e impuestos os dan de comer, les cortan la electricidad, los atracan, los matan, les matan a sus hijos, se los apresan, muchas veces injustamente, les quitan sus negocios, su medio de vida, su comida, su pan.

Y creen ustedes señores políticos, que “esto aguanta un poco más”, que la cosa no es tan grave, y ciertamente, para ustedes no lo es, después de todo no son ustedes los que sufren día a día sin tener siquiera el consuelo de un dirigente que extiende la mano amiga y la palabra de consuelo, para decir “yo estoy aquí y entre todos podemos resolver esto”. Más que eso, no solo no se siente la palabra amiga, sino que se siente en plenitud el desprecio más absoluto, se siente una especie de “no me toque que me ensucias”, se siente el “no voy a perder mi tiempo con un don nadie como tú”. Vuestro apoyo, vuestro único apoyo, se basa en el miedo que los otros inspiran.

Pero cuando alguien pierde su medio de vida, su techo, su familia, cuando se pierde todo, también se pierde el miedo, y entonces, la indignación crece, arropa y ahoga estallando en una inmensa arrechera. Es ahí cuando a quien nos diga que si no tenemos pan, comamos pasteles, le cortamos la cabeza. Y en ese punto, no hay retorno.

Aclaro que esto no es una amenaza, es una alerta, es lo que claramente está pasando, y que ustedes no ven porque “están muy ocupados”. El gobierno es responsable de la ruina, pero ustedes son responsables de la desesperación, ustedes son quienes le demuestran al pueblo que la única salida, es la muerte.

María Antonieta subió al caldazo, al hacerlo tropezó con su verdugo, y le dirigió lo que fueron sus últimas palabras: “Disculpe, señor, no lo hice a propósito”. Esas palabras no la salvaron de, literalmente, perder la cabeza. Están a tiempo, les recomiendo que dejen de dar asco, porque “los otros”, ya están dejando de dar miedo.

Y usted mi querido lector, que tanta paciencia ha tenido de leerme ¿está tan harto como yo de que le manden a sustituir el pan por los pasteles?

© 2011, Ernetinas Mogollones. Bajo licencia Creative Commons by-nc-nd. Al copiar usted debe colocar un enlace a la publicación original.

http://dracox.com/2011/06/15/laindignacionvenezolana/

Humor es poder – Laureano Marquez

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La edición aniversario de Tal Cual que hoy circula está dedicada al tema del “humor y el poder”, mostrándonos la fuerza que el humor tiene como instrumento para desenmascarar las arbitrariedades y el abuso del poder, al convertirse en vehículo de la aguda crítica, particularmente cuando la represión exige de la presencia de mayores cuotas de ingenio para sortearla.

De alguna manera, este editorial pretende hacer una antesala a dicha edición, haciendo referencia a uno de los extraños casos en los cuales un hombre con mucho poder, fue capaz de ejercerlo con gran sentido del humor en uno de los momentos más graves que confrontó la humanidad: la II Guerra Mundial.

Nos referimos a Sir Winston Churchill, primer ministro británico entre 1940 y 1945.

Hay un par de anécdotas de este singular personaje que vienen a cuento por los tiempos que vivimos de disidentes retornados y expropiaciones: En una ocasión Churchill daba un discurso en la Cámara de los Comunes y alguien de su propio partido, en pleno discurso, decidió pasarse al otro bando político en señal de airada protesta. Se levantó de su curul y avanzó hacia la bancada de la oposición. Churchill, al ver aquello y el poder simbólico que el acto podía tener, lo desarmó con humor comentando: “Caballeros: es la primera vez que veo a una rata nadar hacia el barco que se hunde”. Yo que él, habría hecho exactamente lo mismo.

En otra oportunidad, ya fuera del gobierno, se topó en el baño del Parlamento con su sucesor el primer ministro Clement Attlee, firme promotor de una política de nacionalizaciones y expropiaciones. Al percatarse de su presencia y de que estaban sólo los dos, Churchill se dirigió al urinario más distante de su colega. Éste, al que no se le escapó el gesto, preguntó: ­¿Qué sucede, Sir Winston? ¿Por qué se ha ido usted al otro extremo del baño? A lo que Churchill respondió: ­Lo siento, primer ministro, es que usted no puede ver nada grande y que funcione porque lo expropia.

Las anécdotas comentadas son un raro ejemplo en el cual el poder coloca el humor a su servicio. Es una pena que no todos los políticos sean tan inteligentes como lo fue Churchill, quien una vez, hablando del humor señaló: “La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son”.

Siga usted adelante, amable lector, disfrute de esta edición aniversario y adéntrese en el consuelo que el humor ha sabido darnos en estos tiempos tan… tan… interesantes…

Carta abierta a Oswaldo Álvarez Paz – 20.03-2011

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Querido Oswaldo, tenía pensado escribirte un correíto, y hasta usar contactos familiares para llamarte por teléfono, pero para evitarme una decepción más, por muy esperada que sea, decidí usar esta vía. Así si no me contestas, o me contestas como hacen la mayoría de los políticos, no me molestará tanto.

Tendré que comportarme, mi estilo no es tan… decente, como el que usaré en esta carta, pero mi madre te guarda mucho afecto de los tiempos de lucha juveniles que compartió contigo, y aunque uno ya es cuarentón, no quiere que la mamá lo ande regañando. Sabes como es.

Empiezo por contarte una anécdota. Hace ya algunos años, un joven político (bueno, joven para el promedio) se hizo de un sitio en Internet… ¡wao! Imagínate, un político que se pone al alcance de todo el mundo, porque eso tenemos los internautas, que hemos hecho de Internet una sucursal de la vida real, que me contestes un correo electrónico viene a ser como vernos personalmente, de lo que escribas en él dependerá que lo tome como habernos tomado un café juntos, o un saludo de esos de compromiso.

Como te iba diciendo, el joven político se hizo del sitio, y un amigo mio, un muchachito, este sí muy joven, se emocionó todo, y ni hablar cuando ya no recuerdo como, consiguió una cita personal con el fulano político. Yo soy de ideología liberal, muy particular, ciertamente, poco dogmática y menos ortodoxa, pero liberal, mientras que el muchachito, mi amigo, no tenía idea de que quería ser, pero sabía que quería trabajar por el país, acompañar a alguien en la lucha política, pertenecer a algo, ya sabes como es.

Mi amigo me pide que lo acompañe a su cita, y que claro, le ayude a exponer sus ideas, porque él, de tan joven, se le tranca el serrucho con el verbo. Así nos vamos los dos, a la oficina del joven y prometedor político, nos sentamos, mi amigo expuso sus ansias de trabajar políticamente, de ayudarlo, de ser un multiplicador de sus propuestas, de su trabajo, y el joven político le escuchó pacientemente, y el final fue la pregunta clave: “¿en que te puedo ayudar?”.

La respuesta fue la “modelo nº 1”: Gracias por tu ofrecimiento. Escribe bien de mi en el sitio tal.

Sí los sentimientos tuvieran sonido, hasta un sordo hubiera podido escuchar como las ilusiones de mi amigo, la fe puesta en aquel joven político, se estallaban como si fueran un jarrón golpeado con un bate de béisbol.

Y así al muchacho de regreso a su casa. Me dijo que si se metía en tal o cual partido, a lo que le respondí que él podía hacer lo que quisiera, pero le advertí que la respuesta no sería distinta en otros sitios y que yo definitivamente no podría acompañarle, porque mi pensamiento y mis creencias fundamentales jamás serían compatibles con nada que comenzara o terminara con la palabra “social”, que es, a saber, lo único que hay en la oferta electoral de este país.

Pasó algunos años paseando de un partido a otro, de un grupo a otro, para salir siempre como la canción aquella, “con el corazón parti’o”. La última vez que hablé con él, me dijo que ya no quería saber nada de política. Entenderás que hasta el más paciente y enamorado de los seres se cansa de que le pateen el rabo.

Si me decido hoy a escribirte es por una carta que te han escrito y que has respondido, una carta larga, con una exposición de motivos, con ideas, con consejos, con deseos, pero sobre todo, expresándote su respaldo. Tú has respondido la carta, con exquisita educación y formalismo. Más o menos en términos de “Te leí. Gracias por escribir. Nos estamos viendo”, lo que viene a ser la respuesta “Modelo Nº 2”.

¿Sabes? Es que la gente, los que no somos políticos, no somos tontos, nosotros también tenemos amigos necios, incómodos o hasta desagradables, que de vez en cuando nos tropezamos en la calle, y para no pasar por groseros, les decimos con impecable educación: “A ver cuando nos tomamos un café”, formulismo que sabemos que es eso, un formulismo social, y que en realidad si algo no nos apetece es pasar una rato tomando café con el necio en cuestión.

Tú respuesta, igual que la de joven político de mi amigo, igual que la de muchísimos políticos, es eso, la invitación que por fórmula social se le hace al amigo necio. Fíjate, tan grave es el problema que escribo esto sin sentir en lo más mínimo que comprometo a quien te ha escrito, porque sé con certeza que esa respuesta o alguna similar la has dado montones de veces.

Esto lo he visto yo, por desgracia, en campañas electorales y fuera de ellas, cientos de veces, personas ilusionadas, emocionadas, enamoradas, que van a depositar su fe en el banco del su candidato político y se encuentra frente a un buzón que dice: “Deposite aquí su fe. Gracias por su colaboración” nada de bienvenidas, abrazos fraternos y formación de un equipo ¡nada!

Oswaldo, eres un tipo inteligente, brillante, de convicciones profundas, pero eres… ¡un político más! Nada te diferencia de los cientos, oye bien, CIENTOS de políticos que hay en el país. ¿Como puede un líder, de los que sea, vecinal, sindical, estudiantil o hasta virtual (que los hay) convencer a su gente de llevar sus preferencias hacia ti si no eres siquiera capaz de responder una simple carta con más de un “a ver cuando nos tomamos un café”?

Los políticos, y ojo que por la causas señaladas al principio estoy usando la palabra “político” y no “politicastro”, no sea que a mis 40 mi madre me de un buen remoquetón por “abusadora y falta de respeto”, no porque no tenga ganas de hacerlo. Decía que los políticos tienen eso, viven pendientes y haciendo cabriolas para los “financistas”, los que sueltan los reales pues, pero a quienes sin tener grandes capitales que aportar, ofrendan sus ideas, su ánimo y su fe, solo les dan patadas por el rabo, con mayor o menor elegancia, pero patadas por el rabo.

Mira Oswaldo, entiendo que como político sea importante que se conozcan tus ideas, pero esto no va a poder ser si primero no te interesas por saber cuales son las ideas de quienes pueden seguirte. Esa gente, Oswaldo, esa gente que te escribe, que te llama, que te para en la calle, esa que te dice “estoy contigo, yo soy tal o cual cosa ¿como puedo ayudarte?” también son financistas, con un capital distinto, un capital emocional, y a veces hasta laboral.

Sé sincero chico, si a ti te llega un correo que te diga “Oswaldo, tengo 5 millones de dólares para tu campaña” ¿le responderías con un “Te he leído. Gracias. Estamos en contacto”? ¿sabes que te digo? ¡que ni de vaina le respondes así!

No te costaría, Oswaldo, agarrar a un amigo cualquiera de esos que sé que tienes, y decirle que te preste un salón de conferencias, e invitar, personalmente, y hasta por medio de un asistente, a una reunión, mira chico, para hablar pajita, para decirles lo mismo que dices en televisión, invitarles un café, solo para decir “Sé que ustedes existente, me gusta que existan, me importa que existan y yo estoy aquí para reconocerles y agradecerles su existencia”.

No tienes ni idea, ni idea Oswaldo, de lo que siente una persona cuando puede decir “a mi Oswaldo Álvarez Paz me invitó a una reunión para que le expusiera mis ideas”. Ese tipo sale de ahí convencidísimo de que “Oswaldo es el gallo”, dispuesto a defenderte frente a cualquiera, y a convencer hasta a su abuelita de lo maravilloso que eres y de porque es que tienen que acompañarte en tu lucha, que entonces será también la suya. Los abrazos, las sonrisas y las palabras de aliento, se multiplican, Oswaldo, y las patadas también.

Me pregunto como es que los políticos, que tantas cabriolas hacen por captar capital financiero, no arrugan ni una ceja para tirar al desagüe el capital humano que se les ofrece.

Te lo pongo simple, chico. El pueblo venezolano está políticamente huérfano, tiene hambre, quiere casi con desesperación que alguien le pare bolas, no como simple voto, sino como persona, como individuo, el primero que se “rebaje” a lanzar un mensaje tan simple como “Sé que existes y me importa” ese se lleva el premio. Hugo lo hizo una vez, hace 12 años.

No te aburro más, porque igual, sé que no vas a parar bolas, toda una lástima, realmente creo que eres un tipo brillante, pero así no vas al baile. Cambiarlo no depende de mi, ni de los cientos que te escriben, sino de ti.

© 2011, Ernetinas Mogollones. Bajo licencia Creative Commons by-nc-nd. Al copiar usted debe colocar un enlace a la publicación original. Excepto en el caso del sitio conocido como noticierodigital.com, el cual tiene expresamente prohibido publicar ningún escrito de éste blog, ni parcial, ni totalmente.

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Taita Boves y la calle del miedo – 21.03.2011

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Ayer vi la película “Taita Boves”, basada en el libro de Herrera Luque. Algunas actuaciones más bien medianeras, otras, como la de Daniela Alvarado y su madre, tan buenas como siempre. En cuanto al hilo conductor, pues yo lo entendí, pero es que me leí el libro, parece que quien no lo ha leído no se entera mucho de que va la cosa.

Yo siempre he buscado en la historia de los malos, quizá por eso he indagado en la historia de Franco, Hitler, Boves y similares, encontrado que usualmente los malos no son tan malos, o que tuvieron razones, justificadas o no, para ser malos. Boves es uno de estos malo, que como suele suceder, tuvo una evolución en su maldad. Fue un producto de su época y de su sociedad ¿quien dijo aquello de que el hombre es el hombre y su circunstancia?

José Tomás Boves nació en Asturias, la España más española si tomamos en cuenta el decir asturiano de “España es Asturias, lo demás es tierra conquistada a los moros”. De origen muy humilde, huérfano de padre a los 5 años y de madre lavandera, se aproxima bastante a la definición de “blanco de orilla”. Dicen que al padre lo mataron por putero, mientras cortejaba a una moza, porque cuando andaba tras una mujer se volvía ciego a todo lo demás, como los urogallos, lo que dio oportunidad de matarlo sin mucho esfuerzo.

Se hace marino mercante, y decide seguir carrera militar en El Ferrol, tanto por su origen como por su carácter no logra grandes avances y se da cuenta que el ejército no es lo suyo. Boves es demasiado pobre y demasiado rebelde para ser un militar español.

Despreciado por su sociedad decide viajar a América, donde se dedica al tráfico de ganado y por ello llega a pagar cárcel, lo que no le quita las ganas de seguir comerciando. Monta una pulpería con bastante éxito, llega a hacer algún dinero y se siente cómodo con su vida de comerciante, hasta que estalla la guerra. Viendo sus dotes de liderazgo Bolívar en persona lo invita a formar parte del ejército libertador, Boves rehúsa, el ejército no es lo suyo, él es comerciante. De aquí en adelante poco se sabe a ciencia cierta de la vida de Boves, de aquí en adelante predominan los “dicen”.

Dicen que el mismo Bolívar le mandó matar al hijo, dicen que en la guerra le violaron a una novia y la pasearon por todo el pueblo montada en un caballo con un palo de escoba en el culo, dicen que le quemaron la pulpería y lo llevaron a la ruina, dicen…

Pero en lo que todos coincidían, realistas y patriotas, es que Boves era un traidor. A fuerza de querer tener un sitio al que llamar suyo se deshizo de su acento y se convirtió en el más criollo de los venezolanos, pero a pesar de eso nadie podía olvidar que era un “godo”. Demasiado español para ser libertador, demasiado venezolano para ser realista.

Lo cierto es que en un guerra pasa que… bueno, como he dicho varias veces, cuando el llano coge candela, no hay palo pa’ encaramarse. O como dicen en la película, en tiempos de locura, el más loco es el que gana.

Despreciado y peor aún, odiado por uno y otros, y lanzado irremediablemente al horror de la guerra, Boves empieza a liderizar a sus pares ¿y quienes son su pares? Otros como él, otros despreciados, los mulatos que eran demasiado blancos para ser negros, demasiado negros para ser blancos, los zambos que eran demasiado indios para ser negros, demasiado negros para ser indios, los pardos que eran demasiado indios para ser blancos, demasiado blancos para ser indios. Que de haber estado en esa época el inolvidable Boby Capó, lo hubiera llamado “los malqueridos”. Una montonera que no tenía preparación militar alguna, pero que suplían esa carencia con un odio descomunal, odio a todo y a todos, a los blancos, a los negros, a los indios, a los mantuanos, a los indios y negros que servían a los mantuanos, al dios de la cruz, al dios negro, al dios indio, a todos los dioses que les habían abandonado. Y se abrazaron a lo único que jamás los abandonaba, el odio y el asco. De nuevo, odio y asco por todo y por todos. Al frente de ese odio y de ese asco, se puso el Taita Boves.

Eso era, el “Taita”, el padre que les abría los caminos para darle rienda suelta a esos sentimientos.

Al final perteneció, sin duda, al ejército realista, pero no es menos cierto que su crueldad no se limitaba al enemigo libertador, para él, enemigos eran todos, menos los que como él podían odiar absolutamente todo. Del resto, mataba realistas y libertadores por igual.

Cruel y sanguinario a cotas inimaginables, enterraba sus enemigos en nidos de bachacos previo untado en miel, toreaba a los prisioneros para matarlos como bestias, mataba niños, curas, monjas, del mismo modo que mataba soldados, y tan majara estaba que dicen que cuando le costaba conciliar el sueño, mandaba a fusilar prisioneros, porque el sonido de la muerte le servía de nana.

¿Quién mató a Boves? ¿quién logró desterrar de la tierra al demonio encarnado? ¡a saber! La verdad es que tuvo tantos y tan poderosos enemigos, tantos y tan intensos “odiadores”, unos con razones y otros sin ella, que no sabe cual de ellos fue.

Al final, más de 200 años después, no sabemos si por lo que hizo, o por lo tanto que dicen, el nombre de José Tomás Boves, sigue poniendo la piel de gallina, tanto fue su odio que el hombre sigue inspirando miedo traspasando el tiempo.

Y volvemos al hoy ¿cuantos semilleros de “Boves” hay? ¿cuantos que son demasiado chavistas par ser opositores? ¿cuantos demasiado “escuálidos” para ser chavistas? ¿cuantos demasiado pobres para ser ricos? ¿cuantos demasiado ricos para ser pobres? ¿cuantos que le dan la espalda a esta locura porque lo suyo es vivir y no pelear? ¿cuantos que solo quieren correr para escapar de esto?

Cuando alguien que vive en un barrio, que se para a las 4 de la mañana para ganarse el pan, que no es chavista, escucha decir que lo que pasa es que esa gente de los barrios lo que quiere es que los mantengan, que son vagos y mendigos, que no quieren trabajar ni hacer nada ¿que siente?

Cuando alguien que ha trabajado toda su vida, que tiene una empresa y muchas veces sacrifica su propio bienestar por pagarle a sus trabajadores, que acumula años de trabajo y hasta haber pasado hambre por tener un apartamento extra, una empresa o lo que sea, y escucha que todos los empresarios no son más que unos malditos explotadores ¿que siente?

¿Que se siente cuando quieres caminar por la calle del medio, porque no te gusta lo que hay de un lado ni del otro y ves que la calle del medio se hace cada vez más estrecha? ¿que pasa cuando el “enemigo” son todos y todo?

Y la pregunta que realmente me para los pelos, ¿cuanto tiempo falta para que Boves se sienta acorralado, obligado a salir a la luz para sembrar la oscuridad? ¿cuanto para que la calle del medio se convierta en la calle del miedo, y encabezando la procesión aparezca un Boves? demasiado rojo para ser azul, demasiado azul para ser rojo.

© 2011, Ernetinas Mogollones. Bajo licencia Creative Commons by-nc-nd. Al copiar usted debe colocar un enlace a la publicación original. Excepto en el caso del sitio conocido como noticierodigital.com, el cual tiene expresamente prohibido publicar ningún escrito de éste blog, ni parcial, ni totalmente.

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Teodoro Petkoff – Ja Ja Jaua – 10.01.2011

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El martes, mientras el vicepresidente Jaua se dedicaba a pintar pajaritos preñados en la interpelación en el Parlamento, el Banco Central de Venezuela informaba la cifra de inflación de enero: un brutal 2,7%, en un mes que por razones estacionales suele ser más benigno ya que la gente se gastó sus churupos en diciembre y la presión de demanda sobre los precios afloja en el primer mes del año. De hecho, en enero de 2010 la inflación fue de 1,7%. Tal vez de todas las crisis que Jaua mencionó como “victorias” del gobierno, la que más preocupa y mortifica a todos los habitantes del país es la del costo de la vida, después de la inseguridad. Porque aquella no perdona. Hay que comer, vestirse, transportarse y hasta divertirse todos los días. Y cada una de esas cosas cuesta cada vez más y sus precios suben a tan alta velocidad, que no dan respiro a los hogares.
Puesto que sobre esta materia no es fácil mentir ni meter cobas, el vicepresidente la pasó por bolas.
Pero, en cambio, se dedicó a ejercicios de fantasía dignos de Walt Disney.
Dijo que una de las crisis resueltas fue la eléctrica. Seguramente pensaba que su auditorio era sólo caraqueño (donde nunca pegó la falta de electricidad) pero es de imaginar cómo les habrá caído esa mentira despampanante a los habitantes de más de diez estados donde los cortes eléctricos siguen vivitos y coleando, entre los cuales los que más sufren son Aragua, Carabobo, Falcón y Anzoátegui.
Aquí lo único que pasó es que llovió y Guri se llenó, pero de los 5 mil megavatios que prometió instalar el gobierno el año pasado sólo entraron en acción 1.700 (muy por debajo de la meta), y de esos, por la tradicional incuria e incapacidad de los señores que gobiernan, ya 500 no están operando. Por lo demás, Guri tiene cinco de sus turbinas inoperativas y las costosas y obsoletas plantas que se adquirieron para Sidor todavía están esperando que les conecten tornillos y cables y entre tanto la producción siderúrgica continúa palo abajo. Para este año, con la llegada del verano, todo anuncia una crujía como la del pasado.
Según Walt Jaua, otra de las crisis “resueltas” fue la de los damnificados. ¿Qué entenderá este caballero por “resolver”? ¿Es que cada familia damnificada ya recibió su nueva vivienda? Si por “resolver” vamos a entender agarrar la gente y meterla donde sea, desde hoteles hasta galpones vacíos, mal atendidos en esos “refugios” improvisados, entonces claro que la “resolvieron”. Pero, mejor le habría quedado confesar que atendieron la emergencia con dudosas medidas también de emergencia, que en muchos casos no significaron otra cosa que tapar huecos pero abriendo otros. ¿Por qué no confesó de una vez que estas medidas de emergencia fueron el resultado de doce años de negligencia e imprevisión, durante los cuales no fueron construidos y dotados los refugios decentes y humanos que son necesarios en un país que cada año conoce desastres naturales de mayor o menor magnitud pero que siempre dejan damnificados? Resuelta va a estar esa crisis cuando estos salgan de los refugios para las viviendas. Esperemos por el informe del año próximo. //SVR

Teodoro Petkoff – “Castillos en el aire” – 27.01.2011

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Si Chávez pensaba construir 150 mil viviendas en este año, ya perdió un mes, de manera que para cumplir la promesa no le quedan sino once meses. El tiempo se le ha ido cogiéndose cuanto terreno plano descubre por ahí, sin que hasta ahora se haya colocado un solo ladrillo en tales sitios.

En noviembre pasado se le veía eufórico, mostrando las maquetas de las edificaciones que “de inmediato” comenzarían a ser construidas en los alrededores de La Hoyada. Todavía no hay ni asomos de los trabajos que ya deberían haber comenzado.

La verdad es que con la situación actual en la industria de la construcción pública y privada, esa oferta es una más de esas promesas engañosas en que ha sido tan pródigo el señor Presidente. Construir 150 mil viviendas en un año es sencillamente imposible.

En Venezuela se pueden construir alrededor de cien mil anuales, pero concertando de manera masiva todas las capacidades del Estado y del sector privado. Sin embargo, hoy, en el reino chavista de la fantasía, entre la ineficacia y la corrupción del gobierno y el avanzado grado de destrucción que éste ha producido en la industria privada de la construcción –la cual difícilmente invertiría un centavo nuevo en este ambiente de incertidumbre y desaliento–, aun esa meta, que es realista, luce inalcanzable.

En este momento hay en el país unas 80 mil viviendas en construcción, en distintos estados de desarrollo, que vienen de varios años atrás. Si el gobierno lograra terminar esos conjuntos habitacionales este mismo año, eso sería todo lo que podría presentar como “hazaña” a finales de 2011. Pero si se observa lo que ha ocurrido con los conjuntos residenciales confiscados, supuestamente para ser terminados, y donde tampoco se ve movimiento, todo se reduce a un espejismo. Para avanzar hacia el objetivo propuesto tendría no sólo que romper esos cuellos de botella creados por su propia incapacidad, incompetencia y corrupción sino también aquellos que derivan de la escasez de insumos tan importantes como las cabillas y el cemento. La producción nacional de cabillas se vino a pique en Sidor, la principal productora de ese material, y tras la estatización de Sivensa, el destino de esta empresa no luce distinto al de la Siderúrgica del Orinoco.

Por otro lado, cómo estarán las cosas en la industria cementera nacional, la cual hasta su estatización suplía cómodamente el mercado interno, que ahora lo estamos importando ¡de Cuba! El genio de Sabaneta parece creer que basta con tener terrenos planos disponibles y el mandado estaría hecho. No se percata de que esos terrenos también necesitan las obras de urbanismo que deben acompañar a las viviendas. Servicios públicos, espacios públicos, vialidad, etc., lo cual, lógicamente, también toma su tiempo. Por cierto que habría que estar muy pendientes de que las obras ofrecidas no violenten las normas de zonificación existentes, porque de lo contrario el caos urbanístico que podría desatarse alcanzaría proporciones aterradoras.

Simultáneamente el gobierno tiene que construir los refugios prometidos y las obras de infraestructura destruidas por la falta de mantenimiento y por la naturaleza. Doce años han sido más que suficientes para tener claro que este gobierno, por más chinos, bielorrusos y turcos que meta a construir casas, tampoco va a poder con esta tarea que se ha impuesto

La ética, según Hugo Chávez // Marianella Salazar

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Marianella Salazar
El Nacional

La ética, según Hugo Chávez

Hemos vivido 12 años de confrontación continua porque el líder bolivariano se ha empeñado en mantener a la ciudadanía en permanente combate, como enemigos. ¿Quién puede dar crédito a su requerimiento en tono de súplica: “Dejemos de vernos como enemigos”? El Presidente cambia de estrategia cuando pierde respaldo. Hasta sus aliados ideológicos del Partido Comunista, en documento político, admiten la caída estrepitosa del gobierno por su ineficiencia, altos índices de inflación, falta de productividad, aumento de la deuda pública y por el desgaste de las fuerzas revolucionarias; en su declaratoria, también reconocen el fortalecimiento de la oposición. No sólo es el Comité Central del PCV, desde Cuba, donde monitorean a diario la situación nacional venezolana y aquí, en las salas situacionales del Ejecutivo, coinciden en señalar la grave erosión del gobierno y el repunte de los factores democráticos. El tema de la salida de Chávez del poder está en el tapete, por eso se presenta ante la Asamblea Nacional cambiando el discurso.

Si ayer dijo A, hoy dice B, y tan campante. En 12 años, Chávez construyó un Estado personal, con un régimen autoritario caracterizado por que todos los hilos del poder (ejecutivo, judicial, legislativo, electoral y económico) convergen directamente en Miraflores. Las prácticas políticas y judiciales que la arbitrariedad de su poder personal ha impuesto es lo único que ha contado, ¡por ahora! La exclusión y el maltrato a la Iglesia, a sectores opositores de clases medias, profesionales o industriales dejaron el campo libre a la confrontación de fuerzas brutas y al impresionante ascenso de la criminalidad, cuya responsabilidad no podrá eludir.

Los huele pegas. Sobre esas fuerzas brutas, Chávez construyó un Estado de Derecho sometido a sus caprichos, donde se persigue a cualquier juez que no acate sus arbitrariedades ­como el linchamiento moral y físico al que condenó a la jueza María Lourdes Afiuni­, a cualquier medio de comunicación que no acepte su juego, a empresarios que no formen parte de sus combos mafiosos y ha sometido al Poder Legislativo de una forma tan abyecta, que no concibe una bancada opositora sin los hábitos de sumisión creado para las “focas” que aplauden sus reiterativos discursos nacionalistas.

Ahora hay una oposición visible en la Asamblea Nacional que no actuará como los “huelepega” de sus ideas políticas, a quienes con el mayor desparpajo les pide una ética en el discurso.

Basta revisar o recordar los lamentables discursos presidenciales cargados de odio, manipulaciones y mentiras para entender que su ética goza de muy mala salud.

Podríamos hacer una gran cantidad de preguntas éticas o morales: sobre la irrelevancia de la Constitución Bolivariana a la que llaman con el despectivo epíteto de “la bicha”, las leyes habilitantes, la destrucción del país, el desmantelamiento de Pdvsa, la entrega de nuestra soberanía a Cuba, la compra de armamento ruso, la estrecha relación con grupos narcoterroristas como las FARC y la ETA, la impunidad del crimen, los presos políticos, el inhumano sistema de régimen penitenciario, la corrupción de “Pudreval”, la invasión de fincas productivas, el fracaso del plan de viviendas, la promiscuidad y hacinamiento en refugios de damnificados, y tantas interrogantes que preocupan moral y jurídicamente a cualquier ciudadano conciente. Esa ética del discurso no es otra cosa que una coartada para no presentar las cuentas que rendirá ante la justicia nacional o internacional. Cada día Hugo Chávez tiene menos oportunidad de mantenerse intocable.

Ernetinas Mogollones – 18.01.2010 – ¡Al fin entiendo a mis diputados!

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Aleluya, hermanos! ¡he visto la luz! No se rían, fue una revelación, casi mística, vamos, casi, casi, casi bíblica, porque a mi la revelación me la hizo un pajarito. Claro, que no fue para decirme que estaba encinta siendo virgen, lo cual más que asombro o miedo me hubiera tentado a la hilaridad. Bueno, creo que bordeo muy cerca el tema de las creencias religiosa y eso es feo, pero en todo caso, no me negarán que eso de solucionar un “misterio” por intermediación de un pajarito no tiene su punto. Ok, que no fue el Espíritu Santo, fue Twitter, pero es que los tiempos son otros.

Pues bueno, verán, después de un muy buen tiempo con eso que llaman “bloqueo” para escribir, poco a poco se me fue soltando el tapón, sintiendo que venía el flujo de las ideas, pero viendo los sucesos de estos días, sobre todo con las sesión en el Congreso sobre “Memorias y cuentos” por parte de Hugo, y la reacción de “nuestros” diputados, el flujo se me empezó a represar, amenazando seriamente con desatascarse en algún momento y terminar en inundación. Que ya me veía yo haciendo brazadas para ir del dormitorio al baño, como los australianos.

Es que el tapón, que se me hacía por una cantidad de ramas, piedras y lodos morales que no me permitía entender muy bien nuestra situación actual. Estarán de acuerdo conmigo en que nuestros noveles diputados no contribuían mucho en el asunto.

Vamos a ver, hace ya unos días, los señores diputados de oposición escriben una carta dirigida a Hugo, en su papel (mal actuado por cierto) de presidente de la República. En la carta le dicen de todo, menos bonito, le achacan, con mucho tino, los muertos de la delincuencia, que en mi opinión es ya política de estado, le recuerdan la barbaridad aquella de la comida podrida de PDVAL, donde hay tres presos y la investigación duerme el sueño de los justos, le hablan de la situación de PDVSA, de la inflación, de… en cristiano, que le dicen ladrón, incompetente, asesino, cabrón y para resumir, malandro ¡azote de barrio pues!

Que la carta la vi yo muy acertada, que dicen lo mismo que le hubiera dicho yo, claro, que sin las mentadas de madre con las que hubiera yo decorado todo el asunto. Y hasta ahí todo iba de puta madre, que yo lo veía todo muy bien, pero que muy bien.

Llega el día de la memoria y los cuentos, y veo a los mismos diputados que escribieron una carta tan acertada, recibiendo en su casa, es decir, en el Congreso, al azote de barrio que denuncian en su carta, y eso lo puedo entender, tenían que recibirlo porque no están solos, comparten casa con la familia del malandro. Seguimos, que en este punto la cosa ya no está tan bien, pero se puede entender.

Me decía yo a mi misma: “mi misma, pobrecita esta gente, que mal la deben estar pasando recibiendo en su nueva casa al malviviente”, y en eso estaba, compadeciéndolos de corazón, cuando la historia da un giro inesperado, eso que los escritores llaman un “twist”. Los pobrecitos diputados, no solo se vieron obligados a recibir al malviviente, al asesino, ladrón e incompetente ¡sino que encima le dieron la mano y salvo una, hasta le pelaron los dientes! Y no precisamente para gruñirle.

Y ahí la historia dejó de estar bien, me perdí, fue uno de esos giros de historia donde uno queda que ya no sabe ni quien carajo es el protagonista, cuanto y menos quien es el bueno y quien el malo. No entiendo, me perdonan, pero no entendí un carajo. Aunque lo que me deja asombrada es haber visto a un gran sector de la población, defender el asunto y darle un argumento a la trama, que, honestamente, yo no le veía.

Me sentí entonces como saliendo del cine, cuando uno tiene uno de esos ataques de cultura y se va a ver una película europea, usualmente francesa, donde uno no entiende un carajo, sabe que los demás tampoco entendieron nada, pero todos por no hacer el ridículo lo hacen en demasía diciendo que la película fue excelente y que el guión (que no llegamos a ver, mucho menos a entender) demostraba una gran profundidad humana.

Y como quiera que pese a los esfuerzos de mis pobres padres y de las monjitas yo nunca he tenido gran corrección política ni respeto por la opinión pública, igualito que en las películas francesas, dije que lo que veía y sentía, que la trama es una mierda, que no entendí nada y que si me preguntaban, el guionista ni el director, tampoco tienen repuerca idea de que carajo hicieron.

Vamos a ver, supongamos que vivo en un edificio donde hay graves problemas con un vecino, el tipo se mete en la oficina de condominio, se roba los reales, le abre las puertas del edificio a los jíbaros y violadores de la zona, y pa’ remate, le vende droga a los niñitos, pero el tipo es el presidente del condominio. Yo, con la ayuda de los vecinos, me meto en la junta de condominio, para ponerle un poco de control al asunto, logrando eso tras denunciar a voz en cuello la verdad más pura, que el tipo es un maladro, un choro, y un azote para la comunidad.

Entonces llega el día de la primera asamblea de condominio, y el tipo asiste, claro, tiene que hacerlo, porque es el presidente del asunto, ni modo, pero yo, que estoy puesta ahí para “controlar” al tipo, para pararle los pies, no me limito a soportar su presencia, sino que cuando llega le ofrezco la mano y le pelo el diente ¿que pensarían de eso mis vecinos? Creo que lo lógico, que yo entré para formar parte de la banda, no para defender los bienes de la comunidad ¿o no?

Es que yo no puedo imaginarme a, pongamos Afiuni, dándole la mano a Hugo, y encima, pelándole el diente, no concibo yo tener un trato siquiera amable, no digamos ya amistoso, con quien ha matado, robado y vejado a mis hermanos. De verdad, no lo entiendo, no me cabe en la cabeza.

Y así estaba yo, como Adán el día de las madres, viendo que semejante comportamiento me parecía aún más misterioso que ese que nos cuentan en el catecismos de que Dios es uno, pero son tres.

De pronto en mi incomprensión mortal, sentada frente a mi computadora, abrí el Twitter, y me llegó la revelación en forma de twitt ¡la verdad revelada en 140 caracteres (o menos)!… “hay que ser sensatos y entender que todo es parte del juego político y el juego democrático”

¡ALELUYA, HERMANOS! ¡es un juego! ¡ahí está la clave! Increíble lo estúpidos que podemos ser a veces, tantas veces escucharlos hablar de “el juego político” y “el juego democrático” y nunca, pero nunca, entendí lo que me estaban diciendo ¡ES UN JUEGO! ¡ES DE MENTIRITAS!

Cuando ellos le dicen a Hugo ladrón y azote, no es porque realmente piensen que es un delincuente ¡es jodiendo! Es como cuando un amigo le dice a otro “tú si eres marico”, en realidad no le está diciendo que tiene inclinaciones homosexuales, sino, al contrario, es más bien una frase de afecto, que demuestra lo muy cercanos que son… ¡es un juego!

¡Bravo señores diputados! ¡excelente! Son ustedes unos jugadores maravillosos, sirven para jugar poker ¡yo hasta me creí que la vaina era en serio! ¡jajajajajaja! ¡que bolas las mías! ¡muy bueno! Los felicito.

Pero me permito aguarles un poco el juego, lo siento, pero tengo que decirlo. En Venezuela mueren a diario decenas de personas, muchos de ellos, simples niños, mueren por la delincuencia atroz que se ha convertido en política de estado. En las cárceles hay presos políticos, presos por opinar, algunos incluso por hacer su trabajo. En Venezuela, mientras toneladas de comida se pudren por la corrupción, hay niños que mueren de hambre a diario. El venezolano vive con miedo, angustiado y cada día más cerca de la desesperación.

Lamentablemente, en este “juego”, cuando la gente se muere, se muere y punto, no hay barritas de vida extra ni se puede volver a jugar para mejorar el puntaje.

Cuando suficientes personas se vean atacadas en su propia casa, cuando vean a sus hijos morir de hambre, cuando sientan que todo y todos son enemigos, que ustedes también son enemigos, cuando decidan que la apuesta del “juego” es vivir o morir, entonces…

GAME OVER!!!

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Teodoro Petkoft – Cosecha de gamelote – 13.01.11

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El gobierno ha expropiado 3 millones de hectáreas de tierra. El argumento para esa masiva intrusión del Estado en tierras agropecuarias ha sido el del combate al latifundio. Dejando de lado, por ahora, un debate sobre el tema del latifundio y la peculiar definición que el chavismo ha hecho de ese fenómeno (han clasificado como latifundios hasta fincas de 100 hectáreas, enteramente productivas), que, por lo demás, como mecanismo económico y expresión de poder social y político, hace muchos años que perdió toda significación en nuestro país, atendamos, más bien, a cuáles habrían sido los resultados de la producción agropecuaria después de la supuesta entrega del usufructo de esas tierras a los campesinos ­que no de su propiedad, valga recordarlo­.

Un gobierno que tanto gamelote habla sobre el “desarrollo endógeno” haría pensar que su reforma agraria se ha traducido en una expansión sensacional de esa producción endógena por excelencia que es la del campo. Sin embargo, las cifras oficiales demuestran exactamente lo contrario. La producción agrícola y pecuaria se ha venido abajo. La producción nacional de carne bovina ha caído de 428 mil toneladas en el año 2000 a 270 mil en 2009. No hay cifras para 2010 pero deben ser aún peores.

La caña de azúcar cayó de 9 millones de toneladas a 7, en el mismo lapso. La producción de frutas pasó de 3,2 millones de toneladas a 2,5 y la de raíces y tubérculos (parte esencial de la dieta popular), de 1,1 millón de toneladas a 950 mil en 2009.

Sólo en cereales ­y eso hasta 2008­ ha habido crecimiento de la producción, pero en 2009 y 2010, se perdió el impulso y ahora, por primera vez en más de un cuarto se siglo, estamos importando arroz. Naturalmente que el descenso en la “producción endógena” explica, en buena medida, el colosal aumento de las importaciones de alimentos, que pasaron de 1.793 millones de dólares en 2000 a 7.572 millones en 2008.

También, por supuesto, la disminución de la producción algo tiene que ver con la inflación
. Todavía no hay cifras definitivas para 2010, pero, sin duda, son de la misma magnitud. Quienes están eufóricos con estos “éxitos” de la revolución amorista son, sobre todo los brasileños, que son, después de la estúpida suspensión de relaciones comerciales con Colombia, nuestros principales suministradores de alimentos. Si así llueve, que no escampe, dirán por aquellos campos.

A todas estas, lo que falta en producción sobra en mentiras. El inefable señor Loyo, ministro de Agricultura y Tierras y gran expropiador de la comarca, afirma que 70% de las tierras tomadas por el Estado, y supuestamente entregadas a los campesinos, están produciendo. Si fuera así no se entiende, entonces, porqué la producción decae. Pero si nos atenemos a José Agustín Campos, presidente de la muy oficialista Confagan, apenas 30% de esas tierras están en producción. Así sí se entiende.

Ernetinas Mogollones – ¡Hugo vive en el corazón venezolano! -12.12.2010

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Mi padre ha tenido unos días duros, se ha tenido que ir a la zona de Barlovento, donde tiene un apartamento, a “invadir” su propio apartamento, antes que se lo invada otro.

Cuando lo compró yo tenía unos 14 años, era adolescente, y mis padres tenían una casa de campo donde me aburría terriblemente, así que mi padre optó por comprar una lancha para llevarme a la playa, la lancha terminó por generar la necesidad de una marina, y la marina, pues un sitio donde dormir.

Así vi a mis padres, saca cuenta aquí, casa cuenta allá, ¿merece la pena? Oye, es que cuando vamos se gasta un dineral en hotel, con un apartamento ahorramos eso y podemos pasar más tiempo allá. ¡Uf! Pero es un dineral… y de nuevo, saca cuenta aquí, saca cuenta allá…

Al final lo compraron, se entiende, y yo no puedo decir más que lo disfruté mucho de adolescente, y aún de vez en cuando lo disfruto.

Con el tiempo dejamos de ir con tanta frecuencia, yo crecí, me casé, luego vinieron las niñas, las obligaciones, y bueno, pues mis padres decidieron alquilarlo por temporadas, lo que les permite sacar un dinerito que si bien no son su principal fuente de ingresos, mal, no les cae.

Para mis padres perder ese apartamento no significaría la indigencia, pero sí que sería un duro golpe a su patrimonio. Habrá otros que tiene no un apartamento, sino dos, o tres, y otros más habrá para quienes un apartamento es todo su patrimonio.

Cuando hablamos de robar, porque me niego a llamar expropiación a lo que es un simple robo, ¿a quien sería justo robarle? ¿al que tiene más? ¿al que tiene menos? ¿al que tiene regular?

La verdad es que no es justo para ninguno, robar es robar, es malo, y no importa que tan importante o útil es la cosa robada para su legítimo dueño.

El apartamento de mis padres nació de una “necesidad” familiar, de un sentimiento de ellos por complacer a su hija, a la compra de ese apartamento, todos arrimamos el hombro, en cada ventana, en cada puerta, en cada cuadro , cada decoración, hay un poco de toda la familia, allá aquel cuadro marino que pintó mi tío, allá aquella puerta que pintó mi padre, en el baño esa cerámica que eligió mi madre, en ese otro lado una pared que pinté yo…

Cada rincón tiene algo que no se compró con dinero, sino que se compró poniendo en ello un pedacito de alma, si ese apartamento se lo robaran, quien quiera que lo ocupe, en el cuadro de un barco velero cruzando el mar, solo verán colores azules y un marco desgastado y viejo, yo veo risas de conversaciones familiares… “¡Coño! No es por nada pero el cuadro me quedó del carajo”, “tío, tío, pero dime la verdad, el cuadro es de esos de numeritos ¿verdad?”, “¡ningún numeritos! ¡Eso lo pinté yo a pulso!” y atrás las risas, claro que yo sabía que lo había pintado él, pero me gustaba incordiarlo diciendo que era de numeritos.

¿Puede quien se robe eso valorar ese cuadro? ¿para quien más que para mi familia eso “vale” algo? Por que no es una cosa, no es un objeto, son las horas que pasó mi tío pintando para su hermano, los pensamientos y sentimientos que allí quedaron en cada pincelada, cada risa que con los años fue absorbiendo el cuadro en años del chiste de los numeritos.

Y como ese cuadro, cada rincón de ese apartamento ¿cuanto vale? ¿que precio le ponemos a eso? ¿cuanto vale el alma?

Por eso alguna vez le hice una carta a Hugo diciéndole que pierde el tiempo, que no importa cuanto “expropie”, nada tendrá jamás si no logra expropiar lo que realmente importante, el motor de cada creación ¡el alma!

Por eso no puede más que darme tristeza y sembrarme una gran desesperanza cuando veo gente de la oposición que, al igual que Hugo, piensan que robar está bien, siempre y cuando lo robado no sea importante.

Ese mismo escrito, y algún otro, ha rodado por la red, muchas veces omitiendo el autor, lo cual para mi no es realmente importante, pero yendo un paso más allá, algunas personas creyeron aceptable atribuirse la autoría. Y esas personas en nada se diferencian de esas otras que pretenden meterse en el apartamento de mi padre, porque mi padre “es rico”, o porque “yo lo necesito más”.

La propiedad privada, sea de bienes tangibles, como el apartamento de mi padre, o de bienes intangibles, como mis escritos, debe ser sagrada, y debe serlo porque es mucho más que una cosa material, porque vale mucho más que dinero, porque significa la retribución del esfuerzo, de una meta conseguida, de un sacrificio pagado, de un trabajo hecho. No importa si es mucho o poco, si queda bien o mal, es de esa persona que lo hizo y trabajó para hacerlo.

Yo aun recuerdo mi primer sueldo, siete mil quinientos bolívares, de los viejos, y la primera quincena, 3 mil doscientos cincuenta. Mi padre me dijo que no lo gastara, que no cobrara el cheque y lo guardara de recuerdo, cosa a la que por supuesto no hice caso, lo cobré de inmediato y con eso me compré un par de zapatos en el CCCT. Les puedo jurar que desde entonces he tenido zapatos más caros, más cómodos y más bonitos, pero ningunos tan queridos como me fueron aquellos, porque eran mios, los primeros realmente míos, comprados por mi, pagados con MI dinero, con MI trabajo, con MI esfuerzo.

Cuando yo escribo, hay gente que parece ver una habilidad “especial” y esa habilidad es un gran regalo que me han dado la vida, cada frase, cada punto, cada coma, es el legado de un señora muy humilde que planchaba en mi casa y que tuvo a bien perder horas de su tiempo enseñando a leer a una niña disléxica que se desesperaba porque las letras no eran más que dibujos incomprensibles, es mi madre enseñándome libros ilustrados que estaba repletos de historias divertidas si yo aprendía a descifrar aquellos extraños dibujos, es mi padre regalándome mi primer libro “Las aventuras de Tom Sawyer”, es aquella maestra tan querida con un libro mínimo que se llamaba “Reglas de oro de la Ortografía”.

Y de pronto llega alguien, porque le apetece, porque le provoca, se roba todo eso, sin saber realmente que roba, porque no saben que hay en un cuadro viejo de una marina, ni saben que hay detrás de cada escrito. Son ladrones de la nada, pero también son grandes peligros para la sociedad.

El derecho a la propiedad es el pilar fundamental de nuestra sociedad, nada de cuanto conocemos sería posible sin el derecho a la propiedad, porque todo cuanto se crea, tiene un mundo de historias, de sentimientos y de almas detrás de sí, se puedes robar el producto, pero jamás, jamás podrán la esencia de todo eso.

Cada vez que veo un venezolano de oposición, disculpar un robo con el argumento de que lo robado “no es la gran vaina”, no puedo más que sentir dolor y tristeza por mi pobre patria, y pensar que no importa si Hugo sale con votos o con violencia, incluso si muere de viejo o no, el trecho por recorrer es largo, muy largo, porque Hugo, vive en el corazón de muchos venezolanos.

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¡Feliz Navidad!

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Un chavista bolsa, como suelen ser todos los chavistas, ante la nostalgia que nos produce a la mayoría de los venezolanos la ausencia del espíritu navideño, porque sí, ya hemos demostrado que somos mayoría, argumenta que “¿Y como eran las navidades antes? Antes eran otros los que la pasaban mal, y de aquellos polvos, estos lodos”.

Pues bien, después de decirlo lo básico, que es una soberano güevón, paso, porque yo soy muy educada, a contestarle como eran las navidades “antes”, como eran MIS navidades.

Primero que nada tengo que decirle que soy hija de un extranjero y una venezolana, un extranjero que llegó a Venezuela como llegaron todos los extranjeros, sin nada, y una venezolana que viene de una familia pobre, como eran antes los pobres en Venezuela, pobre, pero no marginal. A mi padre los trajeron mi abuelos con apenas 13 años, y le echaron cerro de bolas para levantar a sus hijos, y mi madre, por su parte, fue criada por una mujer que sin tener educación formal ni dinero, también le echó un cerro de bolas para sacar adelante 4 hijos.

Mis padres se casaron, y se pagaron ellos su boda, porque eran tiempos en que la masa no estaba pa’ bollos para mis abuelos, y por tener, no tenían nada. Mis padres no tenían casa, no tenía ahorros fabulosos, tenían un carro que no era tampoco propio, pues era de la compañía en la que trabajaba mi papá, no tenían… ¡no tenían pues!

A poco más de un mes de casada, mi madre quedó embarazada, y en menos de un año, nací yo. Crecí viendo a mi madre anotando al céntimo los gastos de la casa en un cuaderno, en pulcras líneas se iba detallando, tanto en comida, tanto en electricidad, tanto en teléfono…

Pasaba días y más días sin ver a mi padre, por que estaba trabajando y eso le hacía pasar mucho tiempo fuera de la casa, mientras mi madre pasaba los días manteniendo la casa punta en blanco, cocinando, y siempre a la caza de ofertas, aunque eso significara cargar grandes pesos en grandes distancias.

Pero nada de eso les impedía compartir conmigo, sentarse a estudiar, horas y horas, revisar tareas, y simplemente, que mi madre peinara mis muñecas, y mi padre se tirara en el piso a jugar conmigo a la cocinita.

De vez en cuando, si las finanzas lo permitían, mi padre me llevaba a comer hamburguesas “¡papi, llévame al picacambur!”, “¿picacambur? Hija, no recuerdo ese sitio ¿que era, una frutería?”, “no papi, donde venden las hamburguesas”, “¡ah! ¡Tropiburger!” y las risas que bautizaron por siempre el Tropiburguer como “Picacambur”.

Así pasaba el año, entre estudios, trabajo, ahorro, constancia y deberes… pero por ahí en octubre empezaba un milagro, una música tamborera que empezaba a resonar en todos lados, y poco a poco por la ciudad iban apareciendo pelotas de colores en la calle, luces pequeñitas que parecían estrellas descolgadas del cielo, y escarcha, mucha escarcha, brillante, alegre y con un toque de algo místico.

El calor de las vacaciones había ido desapareciendo poco a poco, y un día se encontraba uno con que ¡llegó el pacheco! Y era entonces cuando me ponía un sueter para ir a cualquier parte, incluidas las visitas a la familia, primos y abuelos y tíos, que en esa época uno les veía con más frecuencia. Al salir los niños queríamos habar, reírnos y contar chistes, pero nos callaban con un “tápense la boca para que no les entre el sereno”, quizá nunca supimos que era el sereno, pero nos quedó clarito, que enfermaba.

Poco a poco, se iban comprando cositas, los turrones, las almendras, las nueces que una vez comidas terminarían de barquitos que cruzaban el mar del lavamanos, mazapanes, alcaparras, pasas…

Y llegaba el día de las hallacas ¡imperdible! ¡todos a una misma casa! ¿quien lava las hojas? ¡yo no, a mi me tocó el año pasado! ¡yo, mami, yo! Y la mano de mi mamá me guiaba, “no hija, así, con cuidadito, que no se rompa pero que quede bien limpia”.

El olor del guiso para mi era la confirmación total, llegó navidad, poco a poco se iba haciendo una torre de paqueticos que parecía regalos, con sus lacitos de pabilo blanco, y de la primera “tanda”, las hayacas que eran comidas ahí mismo “¿como quedaron?”, ”¡gordita, están divinas!”, “¡ay!, no sé, estaban mejor las de año pasado, a estas les faltan sal” siempre les faltaba o sobraba algo, siempre eran mejores “las del año pasado”. Entonces se preparaba un platico con unas hayaquitas que eran para la vecina de más confianza, y “ya vengo, voy a llevarle las hayacas a Fulana”, y de vuelta el plato, que no venía vacío, sino con las hayacas de Fulana.

Y entre vasitos de Ponche Crema de Eleodoro González P., música de gaitas, villancicos y folias, los niños hacíamos nuestras presentaciones musicales, con voces desafinadas y chillonas que eran la gloria de público, que siempre pedía otra, lo malo es que por lo general solo nos sabíamos una, que repetíamos una y otra y otra vez. Yo cantaba el burriquito con esa vena musical esclerótica y apasionada que heredé de mi familia paterna. Mi padre pasaba y abrazaba a mi madre, ella se encogía con las manos llenas de masa y le devolvía el beso.

Vamos al Centro Comercial Ciudad Tamanaco, muchos años antes de que se convirtiera en el mucho más glamoroso CCCT, y que nosotros, gente muy incivilizada, llamábamos simplemente “El Tamanaco”, y como quiera que eran tiempos donde aún nos podíamos sentir orgullosos de la gloriosa represa de El Guiri, la más grande del mundo, que eso siempre iba pegado, llevándome a pensar que ese era su nombre “Represa del Guri la más grande del mundo”, nos recibía en la distancia un San Nicolás con sus renos, todo muy dorado.

Ya dentro del centro comercial, entre fuentes y luces, había un arbolito gigante, en el cual unos gnomos mecanizados, armaban interminables cuerdas de cotufas, construían juguetes y guindaban bambalinas. Claro, que no era el sitio de las compras.

Otro sitio que se visitaba con la devoción de los 7 templos, era una tienda en el centro de Caracas, General Import, que era la tienda, como todos sabíamos, preferido por el niño Jesús para hacer sus compras de navidad, así que por no hacerlo caminar mucho al pobre, de esas vitrinas sacábamos nuestros pedidos para él. Aunque claro, a veces nos recordaban que no podíamos ser demasiado exigentes en el regalo, que el niño Jesús tenía que llevarle juguetes a muchos otros niños en el mundo, así que mejor algo de un poco menos precio.

Luego la carta, que empezaba con el impepinable “Querido niño Jesús…” y los ojos de mi mamá, vigilantes y la mano correctiva, ¡con la letra bonita y sin errores, que el niño Jesús se pone bravo!

Entonces me preguntas tú, chavista del carajo, ¿que como eran las navidades antes? ¡felices! ¡muy felices! Llenas de amor, amor por todo, amor de mis padres, de mi familia, de mis amigos, eran la exaltación del amor a la vida misma, la recompensa de todo un año de privaciones, penurias y sacrificios, después de un año completo, descubríamos que éramos un poco más grandes, un poco más maduros, un poco menos pobres, y mucho más felices.

Eran tiempos de reconciliación, donde vecinos, amigos, familiares y hasta clientes y proveedores, se perdonaban los malos ratos y recordaban los buenos, a veces con la voz de Nanacy Ramos… ¡terigo ramillete, traigo un ramillete de un lindo rosal, un año que viene y otro que se va…”

Ahora, que TUS padres hayan sido unos irresponsables, que decidieran que mejor que ahorrar y sacrificarse era gastar en diversión todo el año para llegar pelando bolas a diciembre, que te enseñaran que era mejor estirar la mano y pedir que usarla para producir, que no te hubieran parado la más mínima pelota y te dejaran crecer como flor silvestre ¡no es mi culpa! Ni mi problema.

Que tú quieras seguir perpetuando en tus hijos la cultura del resentimiento y de la envidia, tampoco es mi culpa.

Lo que sí te puedo decir es que mientras me sigas echando la culpa a mi, o a cualquiera, de tu propia situación, mientras lo que te joda es lo que yo tengo y como me lo robas, y no te preocupes por ver como haces tú lo que hago yo, lo que hicieron mis padres, vas a seguir rejodido, y tus navidades, seguirán siendo una mierda, sin importar cuanto dinero tengas chance de robar o te regalen los que los roban.

¡Ah! Y Feliz Navidad. Mis mejores y más sinceros deseos porque el niño Jesús te traiga una mollera nueva, aunque no creo que eso lo vendan en General Import.

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Teodoro Petkoff – Globovision en la mira – 23.11.2010

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talcualdigital.com > Las dos amenazas consecutivas lanzadas por Chacumbele contra Globovisión deben ser tomadas muy en serio.

De hecho, haber instado a otros poderes del Estado (léase, sobre todo, Fiscalía) a “hacer algo”, ya sabemos que tiene el carácter de una orden y que cabe esperar la apertura de algún procedimiento contra el canal. Por lo tanto, pareciera que hay algo más que una de sus proverbiales bravatas, a las cuales es tan dado, sobre todo en épocas electorales ­que ya ésta para él lo es, porque toda su conducta está determinada por el reto de 2012­.

El Presidente cree haber encontrado en la comparecencia de Guillermo Zuloaga ante una comisión del Congreso norteamericano el pretexto ideal para una embestida semejante a la que condujo al cierre de RCTV.

Durante estos doce años Chacumbele ha hecho vivir al país una singular paradoja, absolutamente farisaica.

Formalmente hablando, en Venezuela existe libertad de expresión y no se ha establecido censura previa, pero en la práctica se ha mantenido un acoso permanente, un hostigamiento sistemático contra los medios de comunicación, sobre todo radioeléctricos, que ha conducido al cierre del canal 2 y de 34 emisoras de radio, con la consecuencia de que se ha expandido un relativo grado de autocensura en no pocos medios.

Así que, si bien no existe censura previa y los medios que no se achicopalan ante amenazas, juicios, multas, procedimientos administrativos y ataques físicos a sus sedes y a sus trabajadores, cumplen a todo riesgo con su cometido informativo y opinático, la autocensura sí ha logrado encoger el ámbito del ejercicio de la libertad de expresión y de prensa. En apariencia, el gobierno no censura pero ha logrado que algunos medios se censuren a sí mismos. Desde luego, en el exterior este “detalle” no es percibido y todavía hay quien compre a Chacumbele como un demócrata cabal.

El Presidente viene buscándole la vuelta a Globovisión desde hace rato. Una vez que se deshizo de RCTV y neutralizó a Venevisión, mediante el acuerdo con su propietario, se trazó el propósito de aplanar completamente el espacio televisivo, sacando del medio al canal de La Florida. Este tiene en perfecta regla, y vigente hasta 2015, la concesión del Estado que le permite operar. Pero Chacumbele nunca pensó que la elección presidencial se le iba a transformar en una cuesta tan empinada y, por lo visto, no quiere llegar a la campaña electoral, en la cual está entrando en minoría, con el incordio que para él y su régimen ha significado Globovisión, con su indeclinable postura crítica y batalladora. De allí que haya ordenado a sus mastines jurídicos que hinquen el diente en Globovisión y traten de fabricar las marramucias “legales” que le permitan cerrar la planta bastante antes del vencimiento de la concesión.

Diríase pues, que toca a las fuerzas democráticas venezolanas y al país todo mantenerse muy alertas ante las directas señales que Chacumbele está enviando sobre sus propósitos con Globovisión, que, por cierto, dista de ser, hoy, un mero problema local.

Ernetinas Mogollones – El cuento del burro – 20.11.2010

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Este era un pueblo campesino, la gente vivía de lo que sembraba y criaba, aunque también había unos pocos que vivían de sus oficios, también había un sastre, una costurera, un médico, una maestra y un banquero, que no sembraban ni criaban nada, pero vivían de su trabajo.

Existía también un alcalde, que se dedicaba a mantener la paz, intervenía cuando había problemas de linderos, y castigaba a todo aquel que se robara una oveja o un cerdo, les obligaba a devolverlo y le dejaba detenido un tiempo como castigo. También el alcalde se ocupaba de traer gentes de otros pueblos para que repararan los caminos, he hicieran otros nuevos.

Un día el alcalde murió, y en el pueblo se reunieron para ver quien sustituiría al alcalde. Como nadie quería, uno de ellos que tenía a su hijo desempleado en la ciudad, dijo que llamaría a su hijo para que hiciera de alcalde, y a todos les pareció muy bien.

El hijo del alcalde, que había estudiado economía, y llegó el muchacho a ocupar su puesto, y encontró que aquello era muy atrasado, que el pueblo tenía potencial para ser rico y moderno.

Para modernizar aquello, empezó el nuevo alcalde por abrir una cuenta en el banco y pedir una chequera para la alcaldía. Así los gastos estarían mucho más controlados y sería mejor para todos.

Decidió entonces que en el pueblo había un mendigo, que había tenido mala vida puesto que no había trabajado nunca, y que ese mendigo tenía derechos como todos los demás del pueblo, y que debía ser atendido por el médico, debía ser vestido por la costurera, calzado por el zapatero, y también, habría de construírsele una casa.

Estuvo muy feliz el mendigo, que hasta esa fecha se había vestido con la ropa vieja que le deban los pobladores, igual se había calzado y se había alimentado.

El alcalde decidió que para pagar todo aquello del mendigo, cada poblador debía pagar una pequeña cuota, adicional a la que la pagaban para sufragar su sueldo y los gastos comunes, y entonces decidieron dejar de ocuparse del mendigo, porque de eso ya se ocupaba el alcalde.

Don Ermenegildo, que era uno de los campesinos pobladores, que se gastaba mensualmente 100 dineros en semillas y fertilizantes, tuvo entonces que gastar solo 80, pues el resto se le iba a la manutención del mendigo y las nuevas ideas del alcalde. Como es lógico Don Ermenegildo produjo una cosecha más pobre y como él, muchos otros pobladores.

Algunos pobladores, al ver que después de pagarle al alcalde no les quedaba dinero alguno, decidieron hacerse mendigos también, así podrían contar con todo lo que contaba el mendigo sin necesidad de trabajar.

El dinero no alcanzaba, así que compró el banco, ahora no sólo era alcalde, sino banquero, y suprimió totalmente el dinero, sustituyéndolo por cheques que el mismo emitía. Así le pagaba al sastre, a la costura, la maestra y a todos. Y los cheques no estaban limitados a la cantidad de dinero que tenía en su cuenta la alcaldía, porque él en realidad podría emitir tantos cheques como quisiera y fueran necesarios.

Vio entonces el alcalde como el pueblo se empobrecía bajo su gestión, y hubo quien le sugirió que le quitara el auxilio a los mendigos y les obligara a trabajar para comer, pero aquel alcalde tan estudiado y moderno, pensó que aquello no era una solución, que eso era atraso propio de conservadores crueles y capitalistas que sólo pensaban en el dinero.

Tras noches de no dormir, el alcalde tuvo una idea genial, y contrató a unos señores de fuera que llegaron al pueblo a comprar burros, y pagaban 200 dineros por cada burros.

Todo el pueblo vendió sus burros, y se quedaron sin burros, con lo que se dieron cuenta que no podía hacer sus labores sin los burros. Les duró poco la pena, porque al día siguiente llegaron de nuevo los señores, esta vez vendiendo burros, a 250 cada burro. Los campesinos compraron los burros, porque los necesitaban y no tenían más remedio. Y luego, al siguiente día, volvieron los señores comprando burros, esta vez a 300 dineros por burro.

Los campesinos, que eran analfabetas pero no estúpidos, se dieron cuenta que aquellos señores tenían un negocio con los burros, y que los burros cada día constaban más dinero, así que muchos vendieron sus tierras y cuanto tenían para comprar burros y esperar la llegada de los señores.

Don Ermenegildo, viendo que cada día tenía menos dinero para sembrar, se había dedicado a prestar dinero a quien quisiera comprar un burro, pero sólo a esa gente que él sabía que tenía tierras o semillas suficientes como para pagarle después. Así que le mandó a llamar el alcalde, y le dijo que tenía que prestarle dinero a todo aquel que quisiera comprar un burro, especialmente si era mendigo, porque esa era la única forma de salir de su mendicidad. Don Ermenegildo le dijo que aquello no era posible, pues si le prestaba a quienes no podía pagar, el que terminaría de mendigo sería él, a lo que él alcalde le respondió que él tenía la chequera de la alcaldía, que con eso le pagaría, y que si no le hacía caso, le prohibiría prestar dinero, e incluso, le expulsaría del pueblo.

Así que Don Ermenegildo prestó dinero a todo aquel que quisiera un burro, y cuando quería comprarse un traje o verse con el médico, ya que no tenía dinero porque lo había dado todo al los compradores de burros, les pagaba con los giros de los burrihabientes, que eran giros muy sólidos, lo mismo que dinero, porque estaban garantizados por la mismísima alcaldía.

Para entonces ya los burros costaban 1000 dineros, en el pueblo ya no se producía nada, pero podían comprar lo que necesitaban fuera, con el dinero ganado en el negocio de los burros, todos eran muy felices, porque tenían mucho dinero y muchas cosas, incluso, cosas que no necesitaban.

Pero el más feliz era el alcalde, que había demostrado como había convertido un pueblo miserable y rural, en un pueblo feliz y moderno. Y como todos tenía mucho dinero del negocio de los burros, el alcalde les pidió dinero para hacer un cine, para que todos se divirtieran, y una plaza, una estatua en honor al burro, y para pagar sus viajes, porque el alcalde viajaba ya no por el país, sino por el mundo entero exponiendo sus logros. Incluso mucho otros pueblos copiaron la idea genial de aquel moderno e inteligente alcalde. Se podía vivir feliz y próspero sin producir absolutamente nada ¡sólo vendiendo burros!

Pero un día los señores de los burros no vinieron, y Don Pancracio, que tenía que comprar el traje de novia para el matrimonio de su hija con un próspero burrista, no tenía dinero para pagarle a la costurera, y le dijo que le pagaba con un burro, a lo que ella le dijo que no, pues tenía tantos burros como podía permitirse, le ofrecía el burro al médico, que le dijo lo mismo, y al zapatero, a los vecinos ¡nadie quería comprar un burro! La desdicha de Don Pancracio corrió como la pólvora, por primera vez en mucho tiempo ¡no se había vendido un burro!

Aquellos que tenían muchos burros se asustaron, y comenzaron a vender sus burros, pero como todos quería vender los burros, y muy pocos estaban dispuestos a comprarlos, los burros comenzaron a bajar de precio, la gente desesperada no sabía que hacer con los burros, un burro llegó a costar apenas 50 dineros.

Los que le debían dinero a Don Ermenegildo, le habían pedido hasta 500 dineros para comprar un burro que ahora costaba 50, y sacando cuentas decidieron no pagarle el burro, sino que se quedara con el burro el viejo usurero.

Corrió Don Ermenegildo a donde el alcalde, y le dijo que no le pagaban, a lo que el alcalde no le vio problema alguno, se paró en la nueva plaza, frente al nuevo cine, y le dijo al pueblo que todos habrían de sacrificarse un poco y pagar una cuota para pagarle a Don Ermenegildo, los pobladores le dijeron que no tenían dinero ¡todo estaba invertido en burros! A lo que el alcalde dijo ¡pues vendamos las cosechas! Y los pobladores le informaron que no habían cosechas, mucho tiempo atrás se dejó de sembrar para invertir el dinero en burros.

Le pagó entonces el alcalde a Don Ermenegildo con cheques, pero el viejo usurero poco tardó en entender que aquellos cheques no tenían valor alguno, puesto que en ningún otro pueblo los aceptaban, el país entero ya sabía que en aquel pueblo no había nada ¡más que burros!

Los burros del pueblo empezaron a morir, porque no había para darles de comer, los pobladores también pasaron hambre por un muy buen tiempo, hasta que salieron las primeras cosechas, pero claro, no eran tan abundantes como lo eran antes, ya que tenían menos semillas, y menos recursos, además, estaban debilitados por el hambre y habían perdido la costumbre de la siembra. El pueblo entero era pobre, mucho más pobre de lo que eran al comienzo, además, de lo poco que se cosechaba había que destinar una buena parte al mantenimiento de los mendigos, que ahora eran más, y del cine y de la plaza y de…

El alcalde les habló y les dijo que la culpa de tal miseria era de Don Ermenegildo y su codicia, no de ellos, que no habían sido codiciosos, sino que sólo buscaron, como es natural, mejorar su calidad de vida por medio del mercado de los burros.

Y vivieron felices, comiendo perdices, que era lo único que había.

Y si a estas alturas no entiendes la crisis, mi consejo es que te busques un burro, de ojos azules pa’ que te… porque sino entiendes es que eres alcalde ¡o burro!

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Patricia Poleo – Factores de Poder – 13.11.2010

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****Makled será entregado a Venezuela a cambio de la liberación de secuestrados colombianos.*****Nerviosismo en el entorno de Rangel Silva.Hugo Chávez demostró el jueves en la noche en cadena nacional, que ya amarró con el Gobierno colombiano la entrega del narcotraficante Walid Mackled a Venezuela.

Efectivamente, la entrega de Mackled se hará a manera de “intercambio” aunque esto no se hará público. Hugo Chávez se comprometió con Juan Manuel Santos, su “nuevo mejor amigo” a mediar para la liberación de ciudadanos colombianos que están secuestrados en zonas fronterizas con Colombia. Además de un grupo de guerrilleros que se encuentran en la Guajira venezolana. Chávez se llevó de la reunión con Santos la lista de secuestrados y guerrilleros a entregar, y Santos se llevó un sólo nombre, el de Walid Makled, el preso que maneja la información más incómoda y peligrosa para el Régimen chavista.

La demostración de que Hugo Chávez se siente seguro de que no saldrán a la luz pública las pruebas que Makled dice tener sobre la participación de oficiales venezolanos en el negocio del narcotráfico, es el ascenso a General en Jefe de Henry Rangel Silva, cuyo señalamiento más grave e importante no son definitivamente sus declaraciones políticas a favor de la permanencia indefinida en el poder de Hugo Chávez, sino que su nombre aparece en las investigaciones de los organismos reconocidos internacionalmente de lucha contra las drogas, como un colaborador y beneficiario del narcotráfico. Y Makled ha asegurado tener pruebas de ello.

Rangel Silva ha sido ascendido por Hugo Chávez, quien como Jefe de Estado ha debido someter a una investigación a éste oficial cuyo nombre se repite insistentemente en temas que no son exactamente de soberanía nacional, que es lo que este oficial dijo en la cadena del jueves defender.

Las denuncias contra Rangel Silva se han hecho públicas. Las sanciones del Departamento de Estado en contra de este oficial por considerarlo involucrado en el delito de lavado de dinero no son un secreto. Su nombre está en los archivos rescatados de las computadoras de Raúl Reyes. Walid Makled asegura tener pruebas de la complicidad de Henry Rangel Silva en el paso de la droga por territorio venezolano. A pesar de eso, su Comandante en Jefe lo asciende al mayor grado que puede ostentar un oficial venezolano, basándose en que Makled le será entregado a la “justicia venezolana” que trabajará para callar su testimonio. Es el ejemplo que el Jefe de Estado da a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la prueba que está dando al mundo de hasta dónde llega su permisividad con quienes juran apoyarlo más allá de la voluntad popular…

Angustias

en el entorno

Un venezolano, maracucho, propietario de varias constructoras, fue uno de los más angustiados al pensar que alguna sanción podría caer sobre el general Henry Rangel Silva.
Al mismo tiempo hubo nerviosismo en las residencias Arianna, ubicada en la calle 72 Avenida 3-E  Maracaibo, estado Zulia. Una joven, con título de Ingeniero Químico
egresada de la Universidad Rafael Urdaneta temió por su propiedad. Pero después de escuchar al presidente Hugo Chávez dándole un espaldarazo al general, ahora ascendido, todo volvió a la calma.

Ernetinas Mogollones – 1/33 – 14.11.2010

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Me despierto a la 5 de la mañana, prendo la linterna, no hay luz. Entro al baño, me cepillo los dientes y me aseo un poco con el agua que he dejado en un tobo la noche anterior. Antes de salir tomo un café, amargo, porque hace semanas que no consigo azúcar.

Salgo a la calle, voy a tomar una camioneta para ir al metro, pero poco antes de la parada se desata un tiroteo entre bandas, me refugio en una panadería. Pasa el tiroteo y sigo mi ruta, al fin logro montarme en una camioneta. Voy meditando sobre lo que haré el resto del día cuando interrumpe mis pensamientos una letanía ya conocida: “buenas taldes señores pasajeros, perdonen que los incomode pero esta mañana me soltaron del retén de Catia, aquí tengo la boleta de excarcelación, yo solo quiero que ustedes me colaboren con el pasaje porque soy de Tucupita y quiero irme pa’ mi casa. Yo no los quiero asustar, pero es mejor pedir que robar”.

Pienso que el Retén de Catia hace años que no existe, y que le eché el ojo a la “boleta de excarcelación” y en realidad es una orden de desalojo, pero también pienso que tiene razón, es mejor que yo le de, a que me robe y de ñapa, me mate. Creo que la mayoría de los pasajeros piensan igual que yo, porque casi todos le dan, menos uno, que se lleva un empujón. Eso le pasa por alzado.

Al fin llegamos a la estación del metro, la camioneta me deja en el canal rápido, así que me bajo y cruzo toreando carros y motorizados, uno casi me atropella, pero callo, mejor no decir nada, puede ir armado. No sería yo el primero que matan por reclamar.

Voy con retraso, me preocupo, no me gusta llegar tarde al trabajo, conseguir chamba hoy en día no es fácil, no quiero que me descuenten el día, mi mujer me dijo que esta semana hay Mercal, y hasta para comprar en Mercal se necesita dinero. Además, ya falté la semana pasada porque estuve enfermo, me dio dengue, fui a la clínica, pero no me trataron porque el patrón no ha pagado el seguro y eso que me lo descuenta de mi sueldo, no debería descontármelo y dejar que lo pague yo. Una vez lo dije, pero me contestaron que soy un irresponsable y que si me dejan el dinero a mi me lo gasto en aguardiente, me molesté, pero callé, no puedo perder el trabajo.

Voy caminando despacio hacia la estación, no puedo ir más rápido, la marea de gente no me lo permite. Mientras camino elevo la mirada al cielo ¡ahí está! Cuatro cámaras, una en cada semáforo me miran, costaron mucho dinero, son para cuidarme de la delincuencia, igual que el militar que analiza con profundidad una gaceta hípica sentado en silla plástica bajo un toldo que lo resguarde de las inclemencias del tiempo, su fusil, sobre la mesa también plástica, lo resguarda de males mayores.

7:40 a.m. creo que tengo tiempo, entro a la 8, tendré que dejar pasar un par de trenes, pero 10 minutos son suficientes para llegar a mi sitio de trabajo, voy justo, pero bien. Una mujer va a mi lado con un niño, el niño llora, se frota los ojos, se ve que tiene sueño el pobrecito. Un viejo está a mi lado, pero se ve cansado a pesar de lo temprano de la hora. Una joven mira nervioso el reloj, va con una muchacha tan joven como él, también se ve nerviosa “vamos a perder el examen” le escucho decir a ella, el la abraza y le dice que se quede tranquila, ella se ríe.

Efectivamente, pasa un tren y no nos podemos montar, van demasiado llenos. Llega otro tren, este sin luces, ni siquiera abre las puertas. El niño empieza a llorar más alto, lo miro, la madre me mira, sonríe nerviosa y me dice “tiene hambre”, esto mientras lo mece y consuela. Estoy nervioso ¡voy a llegar tarde!

Otro tren, tampoco abre las puertas, la gente empieza a protestar, cada quien tiene su problema. Al fin llega un tren, abre las puertas y logramos montarnos. El tren no arranca, la mujer del niño logra sentarse, se tapa con la manta de la criatura y empieza a darle de mamar.

Se escucha el altavoz: “señores pasajeros se les agradece desalojar en tren y esperar el próximo, puesto que la unidad presenta fallas operativas”. El joven que va con la novia desaparece su cara risueña “¿Queeeeeeeeeee? ¡Yo no me bajo de esta mierda!” la señora que amamanta al niño pone cara de angustia “¿si no dejo al niño a tiempo en la guardería yo como trabajo?”, Un hombre maduro dice: “¿Y uno paga para que lo traten así? ¿acaso esta vaina es gratis?”, las quejas se acumulan una tras otra, incluso la mía “yo estuve enfermo la semana pasada y no puedo faltar ni llegar tarde ¿como funciona un país así?”.

Somos demasiadas personas, el calor es agobiante, la adrenalina se enciende. Nos piden de nuevo que desalojemos el vagón y nos negamos, ¡Hemos pagado por un servicio y nos lo tienen que dar!

Llega la policía, y se me acumula todo el día en la cabeza, me resisto ¿pero por qué? ¿a mi porque me van a llevar preso? ¿por que no está preso el responsable de que llegue agua a los hogares venezolanos? ¿por qué no está presos los incompetentes de la electricidad? ¿donde está presos los que se tirotearon esta mañana y casi me matan? ¿donde está preso el que no paga mi seguro médico? ¿donde está preso el que se monta en la camioneta a amedrentar a ciudadanos trabajadores? ¿donde está preso el responsable de que el metro no funciones? ¿yo a quien maté? ¿a quien robé? ¿a quien estoy haciendo daño? ¿YO PORQUE VOY PRESO?

Y sí, fui preso, pero no fue por algo injusto, no fue por nada, yo cometí un delito, pero no lo supe hasta un tiempo después, cuando me lo dijo el juez.

Alguien me prestó un celular, un policía que se condolió de mi, me preocupaba mi mujer, que no sabía donde estaba yo, estaría muerta de preocupación. El policía me mira, se preocupa por mi, me dice que si quiere me pasa a otra celda más cómoda, le digo que no, pero que pase a un señor que estaba allí, es diabético y se ve mal. El policía me mira un poco avergonzado, y no sé si para mi o para el mismo dice: “coño, que arrechera” no le digo nada, pero lo entiendo y se lo hago saber con una sonrisa resignada, el también necesita su empleo, como yo el mío, me alarga el teléfono “toma, llama a tu vieja”, le doy las gracias, repita apenas una vez, me contesta mi hijo, la voz es de angustia, apenas suelto el ¡Aló! Mi hijo casi grita:

-¡viejo! ¿como estás? -pienso que me pregunta como y no donde, es decir, el sabe donde estoy.

- Estoy bien mijo, estoy bien, pásame a tu mamá” -la vieja llora, pobrecita, hipea y todo.

-Pero ¿que pasó viejo? ¿que pasó?

-¡ay vieja! No seas dramática, estoy bien, solo que estoy preso, dile a los muchachos a ver si te pueden dar algo para el Mercal de mañana, algo tienes que comer, aunque sea la comida piche que nos dan estos desgraciados como limosna -ella aumenta el llanto, no puede procesar lo que le digo.

-pero preso… ¿por quéeeeeeee? ¡tu que hiciste! ¡viejo! ¡pero si tú no te metes con nadie!

Escuchar a mi mujer llorando, el anciano diabético sentado en el piso de celda recostado de una pared, la mujer que iba a mi lado amamantando al niño, los jóvenes estudiantes, ella llora mientras él la abraza… siento que toda la ira de años me sube por la garganta en forma de bilis, no me puedo contener. Reviento yo también en lágrimas, son lágrimas de ira, de impotencia, de rabia, y no puedo más que gritar:

-¡PORQUE YO SOY UN OLIGARCA TERRORISTA! ¡SOMOS PEOR QUE ETA! ¡PEOR QUE LAS FARC! ¡SOMOS LA BANDA DE LOS 33!

© 2010, Ernetinas Mogollones. Bajo licencia Creative Commons by-nc-nd. Al copiar usted debe colocar un enlace a la publicación original. Excepto en el caso del sitio conocido como noticierodigital.com, el cual tiene expresamente prohibido publicar ningún escrito de éste blog, ni parcial, ni totalmente.

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Nelson Bocaranda – Runrunes – 09.11.2010

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ALTO

SORPRESIVO. Me aseguran que el comandante-presidente se fue a Cuba desde el pasado jueves tras haber visitado a su padre Hugo de los Reyes en Barinas. Luego el sábado habría vuelto al aeropuerto de Maiquetía para verse en el llamado “bunker presidencial” con su colega brasileño Lula da Silva. Esa misma noche Chávez regresó a Cuba donde continuó las reuniones con Raúl, Fidel y la nomenclatura cubana solicitando asesoría y analizando escenarios tras las expropiaciones a empresas, fábricas, fundos y ahora viviendas. Pero lo más significativo del viaje fue la consulta clave en torno a cómo manejar el caso de Walid Makled del que los cubanos le han confirmado alguna de las acusaciones lanzadas desde la prisión en Colombia por uno de los “reyes del tráfico de toneladas de cocaína a los Estados Unidos” como lo calificó el Fiscal neoyorquino encargado del caso Preet Bharara. El caudillo, con los papeles en mano entregados por los cubanos, ha estado muy nervioso pues los acusados en diversos frentes están muy cerca de él. Por eso la decisión de emprender una campaña mediática, tal y como lo han hecho con otros temas controversiales, para acusar a la oposición como un todo y a los denunciantes en particular, como el diputado Ismael García -que ha sido el único que ha pedido a la Fiscalía investigue las denuncias y los denunciados por Makled García- de estar apoyando al preso y de recibir sus dádivas sucias. Con ese fin fueron sus programas desde Cuba tratando el tema y ligándolo al caso Noriega de Panamá, cuando las pruebas del narcotráfico de él y su gobierno panameño sobrepasaron las expectativas globales. El miedo es libre. De allí también las declaraciones del jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), M/G Henry Rangel Silva, asegurando que los militares no permitirán que gobierne nadie que no sea rojo. Éste militar, al igual que otros dos y Walid Makled están en una lista del gobierno americano como colaboradores en el tráfico de droga. Por eso la angustia presidencial. Por eso sus días en Cuba más de lo previsto. El fantasma Noriega&Castro&Ochoa, con las fotos en Panamá y Managua atormenta hasta a los más duros. En 1989 Fidel se deshizo del general de la revolución Arnaldo Ochoa y de otros militares así como de uno de los mellizos la Guardia, Antonio, bajo acusación de estar involucrados en el negocio de las drogas junto al general Manuel Antonio Noriega, dictador panameño, hoy preso en Francia tras haber purgado condena en Florida. De allí arrancó la cooperación cubana con Estados Unidos contra el contrabando de la droga al Norte. Es decir que los antillanos tienen amplia experiencia para asesorar a Chávez sobre qué hacer…

MEDIO

LOS GUISOS TURÍSTICOS. Para la celebración de la pasada Feria Internacional de Turismo de Venezuela (Fitven 2010) del 8 al 12 de septiembre pasados el llamado Inatur, Instituto Nacional de Turismo dependiente del ministerio de Turismo, realizó una diversidad de gastos mil millonarios sin ningún tipo de control y, como se supo después, a confesión propia de algunos funcionarios, no se firmó definitivamente ningún acuerdo para traer turistas al país. Solo promesas a futuro como señaló el viceministro Edgar Rengifo: “En tan sólo cien citas realizadas durante los primeros tres días de exposición, la Feria Internacional de Turismo (Fitven) ha producido en intenciones de negocios 16.000.000 de bolívares, equivalentes a 4.000.000 de dólares, cifra que indica el éxito de este evento que fomenta el turismo en el país”. Traigo esto a colación pues ayer cambiaron la directiva de Inatur, organismo responsable de las contrataciones allí realizadas y donde estuvo al frente José Leonardo González Saavedra cuyo superior directo era el ministro Alejandro Fleming. Entre los nuevos directores quedan algunos de la anterior administración. Uno de ellos fue el encargado de hacer “aparecer” varias licitaciones para aparentar que se había cumplido con la ley. Los ejemplos que aquí cito fueron todos, presuntamente, para los cinco días de exhibición: El alquiler de carpas costó BsF. 1.600 Millones; los pabellones Andino, de los Llanos y de Guayana, entregados a una misma empresa costaron BsF. 2.500 millones; los domos del grupo del Alba se alquilaron en BsF. 650 Millones; la feria de comida la montó el director del Hotel Humboldt; las tarimas de Solidshow fueron BsF. 3900 millones; el pabellón del Salto Ángel tuvo un precio de BsF. 3.600 millones; el paisajismo, montado con matas, piedras y arena fueron BsF. 2.600 millones y el módulo de la entrada se llevó BsF. 520 millones. Sólo en estos ítems 15.370.000.000 de los viejos. Fitven se iba a realizar en La Carlota y la movieron para el Círculo Militar. ¿Habrá contraloría o responsables de los guisos? ¿Qué dicen los ministros: Morejón o Fleming? Si supieran que entre los apartamentos “expropiados” en la zona del municipio El Hatillo hay tres, recomprados en billetes, de funcionarios del sector…

BAJO

¿POLICíAS O MALANDROS ROJOS? Lo sucedido el sábado en El Hatillo no solo requiere una alarma al país sino también una rápida respuesta del Gobierno para determinar quien armó y dio credenciales como “patente de corso” a una especie de “colectivo oficial rojo rojito”. Cuando en la tarde desde una camioneta le dispararon a un motorizado del sector El Calvario los habitantes salieron a defenderlo del malandraje que atacaba a uno de sus ciudadanos. Tras dilucidar una primera información que acusaba a un policía del municipio se dieron cuenta que los responsables eran otros. Al descubrir la camioneta en la que los atacantes huían una poblada tomó la ley por sus manos y trataron de lincharlos. La intervención de la policía municipal controló el caos y salvó a los agresores. La sorpresa fue que el presunto responsable de los tiros al joven hatillano era Yonay Pérez, con cédula 16972355 quien portaba un carnet de un tal Frente de Profesionales Técnicos Policiales (reserva policial) de la República Bolivariana de Venezuela. El documento lleva la misma forma de las credenciales oficiales de las policías y en su cara posterior dice DG-2007-267 y lleva la firma de Luis E.Morantes, comisario general, Director de ese frente , y da los teléfonos 0414-8868681 y 0412-9108705. Lo importante del caso es la impunidad que otorgan esas credenciales. ¿Son grupos parapoliciales del régimen? ¿autoriza el porte de armas? En el carnet se señala que “la Constitución autoriza en su artículos 184 (sic) la participación directa de la ciudadanía en materia de prevención y seguridad”. ¿Será para amedrentar a los que no estén con el “proceso”?

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